Michele Herzog, Pro-Vida, testigo en la sala del Tribunal, dijo que los miembros del jurado escucharon como el abortista Randall Whitney, uno de los cómplices de Pendergrast, “declaró en forma arrogante que efectivamente los bebés son arrojados a la taza del baño todo el tiempo y que muchas veces todavía están vivos, retorciéndose en la taza del baño”. El testimonio se produjo durante los procedimientos contra el abortista James Pendergraft, quien fue obligado a pagar en el mes de agosto más de 36 millones de dólares a causa de un procedimiento fallido que dejó vivo a quien tenía previsto matar. La demanda civil fue presentada por una ex paciente de Pendergrast, Carol Howard, cuyo bebé apenas sobrevivió en el año 2004 a un aborto médico practicado en su establecimiento. Cuando ella llegó allí, se le dio la píldora abortiva RU-486 por un asistente médico para que abortara su embarazo de más de 22 semanas. La niña, ahora de diez años de edad, sufre de una gran cantidad de discapacidades relacionadas con el asesinato intencionado, incluyendo parálisis cerebral, pérdida de la función en el lado izquierdo de su cuerpo, golpes, discapacidad mental, enfermedad pulmonar crónica y convulsiones., pero gravemente discapacitado. ReligiónEnLibertad
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