Sed de Vida

Este pequeño milagro ocurrió el pasado sábado ante la Dator. Y es que cada día, en los rescates, nos volvemos a reencontrar con la vida.  Se acercaba una joven cabizbaja y triste. Rápidamente fuimos hacia ella y tan sólo a un metro escaso de la misma puerta del establecimiento, se para y nos deja hablar. Nos presentamos. Ella es Lourdes. Tiene cita para abortar esa tarde. Los problemas que pueda tener, sus soledades y temores, no vienen al caso ahora. Seguimos con ella, a su lado. Sólo estamos allí, con ella. Poco había que decir, está emocionada y termina derrumbándose. No quiere abortar. No quiere abortar y tiene una cita para acabar con su bebé. Muchas veces esta contradicción es la misma realidad, pero ahora juega a nuestro favor. Ha encontrado unas manos amigas. Finalmente nos vamos hacia Madrina. En el camino va liberando su alma con pequeñas confidencias y nos relata que el día anterior tenia la cita para abortar y ese sábado, un día después, se encuentra con nosotros. Esto es lo que ocurrió: No pudo ser intervenida en ayunas ya que tomó agua. Bebió un vaso de agua, un sólo vaso de agua. Y es que tuvo sed y la vida le dio de beber. La vida aplacó su sed. Ahora, esa sed dará la vida a su hijito. Es tan sólo un pequeño milagro o tal vez, sencillamente, tuvo sed… Encomendamos a Dios a esta nueva familia, para no les falte nunca esa sed. También pedimos a Dios para que a los rescatadores tampoco nos falte esa sed y la voluntad de estar presentes con ella allí donde nos lleve el río de la vida. Sin duda ese lugar será el mejor que Dios pueda elegir para nosotros. Porque Dios nos ama y porque la vida siempre, siempre, nos dará de beber. Gracias. D.G.
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