El amor empieza en casa

«El amor empieza en familia». Esta es la frase que me ha dicho. Y es que en la exposición con la que ha venido a vernos a Madrid, la Madre Teresa recibe a cada uno de los visitantes con un mensaje individual. Un recorrido por su vida: Su familia, los misioneros jesuitas, la Orden de Loreto, el noviciado, sus primeros votos, la elección de su nombre escrito en español, su segunda llamada, la India, la primera escuela… y por encima de todo su Amor: Jesucristo. Su vocación, los más necesitados: los pobres, los ancianos, los no nacidos… En esta página de rescatadores queremos hacer presente a esta gran defensora de la vida. Muy presente y cercana. Llegó a decir que el mayor enemigo de la paz era el aborto, no la guerra. Para ella los niños eran como las estrellas, nunca habrá demasiados. Cada niño es un tesoro, ha sido creado por Dios. Repetía incansablemente: Si no quieren a los niños, denmenlos a mí. Y ante la realidad desoladora del aborto nos dejó uno de sus legados más valiosos y trascendentes: La adopción. «Lo mío, es una gota de agua en el mar, pero si no estuviera, al mar le faltaría esa gota». Por eso su lema fue ESTAR, y lo quiero trasladar a la labor de los rescates. Simplemente estar. Estar con respeto y cariño, con las manos abiertas y una luz encendida. Simplemente estar para hacer presente el amor, la gran solución al aborto según el ejemplo de la Madre Teresa. Quiero terminar con mi frase, el amor empieza en casa, y con un propósito: Hacer de esa esquina de los rescates un hogar, una acogedora casa donde cada joven que quiera escucharnos oiga en su corazón lo que todos anhelamos sentir: He llegado a casa. Gracias, Madre Teresa. D.G.

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