Nosotros, rescatadores, acostumbrados a ser concebidos por las madres que van a abortar como personas que tratan de ayudar y no como ogros que pretenden coartar su “libertad” y sus “derechos”-una vez estás allí, nadie lo entiende como un plato de gusto o como un derecho-, siempre hay alguien que marca la diferencia. Ayer, nuestra actividad removió en tal grado la conciencia de una joven que rompió a llorar. Su madre, quien ejercía de acompañante, ardió en cólera y descargó su aflicción contra nosotros, desplegando una enorme ristra de insultos y chillidos. Se nos brindó un “Maricones”, amén de definir como “gafotas de los cojones” a un miembro del equipo y «te rajaré la garganta». Incluso, llamó a la policía. Los agentes aparcaron su coche en las faldas de la clínica y sin bajarse del mismo y a los cinco minutos, se marcharon a continuar de verdad con su trabajo. En el fondo, fue el instinto maternal el que llevó a la madre y a la abuela del niño a dicha situación de desesperación y amargura. Quitar una vida, nunca está justificado. Ignacio Crespí de Valldaura de Gonzalo.
-
Entradas recientes
- Rescatadores y MasFuturo, ¿Qué hacemos?
- Encontraron en el cubo de basura bebés, manos, pies…
- TE ESTAMOS ESPERANDO¡
- Testimonio de una universitaria rescatadora
- Cientos de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido han iniciado procesos judiciales tras revelarse que el anticonceptivo inyectable Depo-Provera está asociado a un mayor riesgo de meningiomas
-

-


Tocayo, enhorabuena por estar ahí y al menos, remover conciencias.