…la convierten en defensora de la vida

El amor por su esposo, un adoptado que se libró del aborto, la convierten en defensora de la vida. Durante su reflexión, Liz recibió una gran influencia de su marido. Nacido de un embarazo no deseado, Jared había sido dado en adopción por su madre biológica cuando, en realidad, tuvo la oportunidad de abortarlo. Y fue precisamente el amor tan profundo que tenía por su esposo lo que le llevó a valorar en toda su profundidad la crueldad del aborto. Sólo pensar que su marido podría haber sido abortado le producía escalofríos… ¡No habría sido la misma persona sin su marido! «Nos complementamos tan bien que no creo que me haya podido casar si él no hubiese nacido». ReL.

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