Rescatadores del siglo XV

Fue uno de los mayores orfanatos de Europa. Está en Florencia y es el Hospital de los Inocentes (Ospedale degli Innocenti). Una institución creada en 1.445 para proteger a la infancia. Durante sus cinco siglos y medio de historia acogió a miles de niños, la mayor parte de ellos recién nacidos. En una de sus puertas existía un mecanismo de rotación de forma cilíndrica al que llamaron la rueda (la ruota). La madre solo tenía que ir allí de forma anónima, poner al bebé en la rueda, girar el mecanismo y hacer sonar la campana del orfanato. El niño pasaba al otro lado y se depositaba en una pila con agua bendita antes de darle los primeros auxilios. Un nuevo pesebre donde Jesús y María se convertían en sus padres para siempre. Todavía se puede leer en latín una inscripción en lo alto del Salmo 26: «padre y madre nos han abandonado, el Señor al contrario nos ha acogido«. A menudo las madres rompían una medalla en dos pedazos colgando uno de ellos en el cuelo de niño, manteniendo así la esperanza de recuperar a su hijo en un futuro.
Mucho debe enseñarnos esta historia donde las autoridades mantenían, vía impuestos, a esta institución para rescatar a niños no deseados. Donde la vida no se cuestionaba porque es siempre un bien en sí misma. Así se encontró una maravillosa solución: la rueda de los inocentes. Vemos con preocupación que en la actualidad madres en apuros, que han abandonado a sus hijos por necesidad a las puertas de iglesias o instituciones, son perseguidas por las autoridades como delincuentes. Madres que no han abortado y que han optado por la vida. Tal vez tengamos que detenernos y pensar que podemos actuar con el ejemplo de personas que valoraban así la vida hace ya más de 500 años. La vida sigue siendo la misma y seguramente mayor nuestra necesidad de esperanza. ¿Nos atreveremos a girar la rueda?. Fdo.: Brunelleschi Enamorado.

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