Sueños para tres

Si, los hombres también lloran. A la salida de la Dator se derrumbó. Porque el milagro de la vida nos estremece, porque la vida es así. Después de un largo rato en la sala de espera para entrar en quirófano, inesperadamente, salieron con la intención de ir a Madrina. Una pareja de origen rumano. Una pareja maravillosa. Unidos, enamorados. Les conocimos a su entrada, cuando nos dieron la oportunidad de hablar con ellos, de presentarmos, de conocer sus problemas. Tenían cita para abortar. Ella venía en ayunas. Hablamos de mil cosas. El paro, la familia, la vivienda, la inestabilidad laboral, pero todo se resumía en una sola cuestión: el miedo a truncar su futuro con un bebé, su primer hijo. Ella quiere estudiar en la universidad. Esto es maravilloso. Siempre decimos que ninguna mujer debe renunciar a sus sueños por el hecho de plantearse ser madre, por el hecho realmente de serlo ya. Para una pareja debe ser un acicate que afirme esas ilusiones, que ilumine esos sueños. Es decir, un acontecimiento maravilloso. Pero todo lo que decíamos parecía chocar contra una decisión muy madurada. Así fue como entraron en la Dator, a la cita ya prevista y que parecía un destino ineludible. Después de una larga conversación, sólo pudimos expresar un deseo: «hasta el último momento podéis cambiar vuestra decisión«. Y si, los hombres también lloran. Así sucedió esa tarde, cuando la vida rompió los planes previstos, donde una voluntad que superó a los protagonistas rectificó el guión programado. Esa salida de la Dator supuso creer que había una opción diferente al aborto: saber que sus sueños pueden ser también para tres. Que Dios os bendiga y bendiga el fruto de vuestro amor.

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