Sí a la vida, sí a la familia

Esta foto es lo que parece. Dos rescatadores acompañando a una joven a Madrina. Pero tal vez podría haberse realizado camino de LAM, de Red Madre, de Provida, tal vez camino de Adevida o de la Fundación Vida, o de camino a cualquier otra organización Provida. En definitiva, su camino era la vida. Esa fue su decisión, el camino escogido libremente. Ese es también nuestro camino, el de todos. Alguien pueda estar pensando en la falta de unión de los grupos Provida, hecho que de tanto insinuar y repetir, pareciera convertido en verdad. Incluso alguno sintiese que la misma palabra Provida ya no suena igual que antes. Existen diferencias entre las distintas fundaciones y grupos, y eso es maravilloso. Será responsabilidad de cada uno de nosotros encontrar lo positivo, singular, valioso y único de la aportación de los demás a nuestra causa común. Y caminar sin mirar a los lados, para ver quién y de qué manera nos acompaña. Mirando al frente, como en esa fotografía, y dar paso a la confianza que nos haga ver que los que van a nuestro lado son de los nuestros, son de la familia, nuestra familia. Una familia que grita un sí a la vida para trabajar unidos con la vista puesta en la esperanza. En la guerra contra el aborto este ejército tiene ahí su fuerza, su victoria. Tengo poco más de un añito de edad y esto seguro que lo podría decir más claro, pero por ahora no lo puedo decir más alto: ¡quiero a esta familia!. La familia es para siempre, como la vida. La vida es siempre. Una vida basta para cumplir años en la eternidad. Y la vida nombra a todos para nombrarte a ti y tú serás para ella el primero. No habrá con la vida miradas esquivas ni fracasos. La vida no dice ven, la vida dice estoy. La vida nos dice sí. Este es mi testimonio: mi nombre es Víctor y soy Provida. Que Dios os bendiga a todos.

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