Chagall y Pulgarcito

Vamos a aprovechar una exposición que nos visita en un famoso museo de Madrid para hablar de la vida. Chagall es considerado uno de los artistas contemporáneos más importantes. Ruso de origen judio y adopción francesa, tuvo siempre una profunda inquietud espiritual y religiosa, dejándonos maravillosas obras maestras, una de las cuales se puede disfrutar en dicho evento. Se titula «Maternidad». Representa a una mujer embarazada con un curioso rostro donde se advierte también el perfil del padre. Pero donde más llama la atención el cuadro es en el seno de la madre: un círculo de vida nos deja ver la figura, no de un feto o un bebé, sino la un hombrecito. Es extraordinario comprobar que la sensibilidad de un artista recrea lo que es verdaderamente el fruto de la maternidad: un ser humano, pero en pequeño. Esto recuerda la historia de Pulgarcito, que todos conocemos por los cuentos infantiles y que al excepcional genetista Jérôme Lejeune le gustaba utilizar para explicar, en sus conferencias y escritos, la historia del comienzo de la vida. Este señor de la vida y profundo defensor del ser humano no nacido, afirmaba que «si las aventuras de Pulgarcito siempre han estusiasmado a los niños es porque todos ellos, todos los adultos que somos nosotros, fuimos un día Pulgarcito en el seno de nuestras madres». Así nos lo hace ver un científico y así nos lo interpreta un artista. Podremos así creer en el poder trasformador del arte, pensando que tal vez el arte no sea otra cosa que una maravillosa y enorme ventana abierta a la vida.

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