El pasado verano tuve la oportunidad de visitar un museo en el que vi un cuadro que llamó poderosamente mi atención. Representa a Jesucristo con la Cruz a cuestas camino del Calvario. Escena repetida en innumerables obras de arte, pero en esta ocasión con otro protagonista inesperado. En primera línea del cuadro observamos a un personaje sentado tranquilamente de espaldas al espectador. Está mirando ”el espectáculo”, casi diría disfrutando del mismo, observándolo despreocupado. Se trata, nada menos, que de un peregrino contemplando hipertérrito desde su grada la Pasión de Cristo. Pues bien, el próximo sábado día 24 de marzo se celebra el Día Internacional de la Vida con una manifestación en Madrid y otras ciudades. Estamos convocados todos aquellos que queramos caminar juntos para gritar un claro y rotundo “Sí a la Vida”. Participantes que no vayamos a limitarnos a mirar un espectáculo más y sí a unirnos todos como una sola persona para levantar juntos esa cruz que para nuestra sociedad es el aborto. Caminaremos hacia la esperanza del triunfo de la vida sobre la muerte. Porque juntos podemos, juntos vencemos. Ese sábado la vida necesita nuestra participación activa en un momento crucial en la vida social española. No será tanto una acto de reinvindicación como de agradecimiento en respuesta a ese primer sí que la vida nos dio a todos nosotros. Tal vez aspirar a que todos y cada uno de los más de millón y medio de vencidos en estos años de legalidad del aborto en España, puedan estar representados por nosotros en estos actos. Han sido ellos los que han pagado el precio más alto. La vida nos ha dicho sí: ¿responderemos igualmente con otro sí o seguiremos siendo meros espectadores de este calvario del aborto? Brueguel Esperanzado.

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