La conjura de los necios

Casualmente he leído una cita de un libro sobre Derecho Soviético que fue manual de texto en las universidades de la Rusia comunista. La que quiero compartir con vosotros y que es la siguiente:
El aborto científico: Quizás uno de los más tentadores aspectos de la nueva organización del antiguo Imperio de los Zares es, para los investigadores o literatos, el nuevo sesgo que imprime el Gobierno Obrero y Campesino de la URSS a la política sexual. Baste indicar, como norma genérica, por no hacer desmesuradas las dimensiones de esta Sección, que el aborto está permitido en la URSS siempre que la ciudadanía que lo impetre siga las instrucciones de «abortar científicamente», esto es, que se someta a un reconocimiento médico, profesional y titulado, que el informe médico sea favorable a su intención, y que concurra a un establecimiento del Estado presentando aquella certificación, donde se le practicará gratuitamente el tratamiento solicitado.
Este escrito está fechado hace más de setenta y cinco años. Es aquella época un escenario de totalitarismo, represión y aniquilación del ser humano como persona, con un número de víctimas que se cuentan por millones. Pues bien, cambiando el decorado a nuestra sociedad, las palabras son casi idénticas a las utilizadas en la Ley actual de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Ya el título mismo dice mucho. El aborto científico es ahora un aborto de calidad y saludable. Es decir, la muerte expresada en términos de salud para la mujer. Un intolerable derecho garantizado, pagado y protegido por el Estado. Un homicidio patrocinado y publicitado por nuestros gobernantes. Sencillamente, inaudito. Es la conjura de los necios, una conspiración contra la vida del no nacido. Y lo digo muy claro, porque quien crea que la defensa de la vida no es una guerra, y digo bien porque esa es la palabra, guerra contra el aborto, es que no está entendiendo el problema. Son centenares las víctimas que caen a diario en esta demencia social, y solamente en nuestro país. Querido y almidonado lector: ¿eres consciente de lo que está pasando? y, si es así, ¿estás dispuesto a hacer algo realmente útil? Te propongo y te invito a que vengas a las trincheras de esta guerra, a la primera línea de fuego contra el negocio infame del aborto. Te esperamos en la Escuela de Rescate. Tú puedes hacer mucho todavía. No tengas miedo, la vida no es un fusil y siempre recompensa con más vida. Vas a tener la oportunidad de sentir la maravillosa y tierna voz de la vida que nos grita desde lo más profundo de una madre en apuros. En palabras de una persona muy cercana a nosotros, sin dejar de hablar del aborto, comenzarás a hablar con el aborto. Sin miedos y sin prejuicios para testimoniar nuestra esperanza en la vida y con una absoluta confianza en la victoria. Solo hace falta una cosa para que esto ocurra: que tú estés allí. Sí, la vida está esperando.
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