Los rescatadores a veces nos desesperamos cuando vemos entrar a la intérprete china a la clínica de abortos. Nos decimos, ¡van a entrar un grupo de chinas! A los pocos minutos aparece una furgoneta con 3 o 4 chinas. La mayoría sin «representante masculino». Intentamos darles información para que no aborten. La mayoría se ríen y entran en la clínica. Solo alguna vez se paran a escucharnos y hacen como si no nos entendieran. No se fían. En más de una ocasión hemos madrugado para intentar que no abortaran alguna con la que hemos podido contactar. Si hemos llegado hasta ahí, son la «madre» y el «novio» los que obligan a la mujer a entrar en la clínica para abortar. Solo hemos registrado un rescate que conseguimos sacar adelante. En este caso, su madre desde China la presionó durante todo el embarazo para que abortara. Pero «El De Arriba» está de nuestro lado.
Por todo ello, nuestra ADMIRACIÓN a ese grupo pequeño de mujeres chinas que se niegan a matar a sus hijos como Mao Hengfeng, detenida por tercera vez por criticar esta imposición de la dictadura china de abortar el segundo hijo, condenada a año y medio en paradero desconocido. Marta Velarde.


