Siempre en nuestra memoria. Sin más palabras. Fallecido en dieciembre de 2.005. Extraemos de su libro En defensa de la vida las siguientes palabras:
«El núcleo principal de la cuestión es la negación del carácter personal del hombre. Por eso se olvida la paternidad; por eso se reduce la maternidad al estado de soportar un crecimiento intruso, que se puede eliminar. Se descarta todo uso posible de quién, de los pronombres tú y yo. Tan pronto como aparecen, toda la construcción elevada para justificar el aborto se desploma como una monstruosidad.
¿No se tratará acaso de esto, precisamente? ¿No estará en curso un proceso de despersonalización, es decir, de deshominizacióndel hombre y de la mujer, las dos formas irreductibles, mutuamente necesarias, en
que se realiza la vida humana?
que se realiza la vida humana?Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación de los padres queda reducida a una mera función biológica sin perduración más allá del acto de generación, sin ninguna significación entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y se generaliza, si a finales del siglo XX la humanidad vive de acuerdo con estos principios, ¿no se habrá comprometido, quién sabe hasta cuando, esa misma condición humana?
Por eso me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en éste siglo que se ha acercando a su final».


