Ana: tenía que salir de mi comodidad para poder ayudar

ana.soriaEl viernes pasado volví por segunda vez, a las puertas de la clínica Dator, para poder ofrecer una ayuda a todas esas mujeres, que se encuentran en un dilema enorme, y no ven otra salida que abortar. Pues ahí están los rescatadores, para amar a cada mujer que va allí y darlas la oportunidad de que puedan ver nacer a sus hijos. Les ofrecen todo tipo de ayuda, porque son conscientes que el mayor don que Dios nos puede dar es la vida, y que está por encima de cualquier adversidad o precariedad. Un amigo me invitó a ir, y yo sin saber muy bien a lo que iba, fui con mis miedos, pero con ánimos sabiendo que no hay nada más grande que la vida. Estando allí, quedé muy impactada de ver tanto sufrimiento, de esas mujeres que en el fondo no quieren abortar. Ese día apenas pude hablar, estaba viendo como no dejaban de entrar y salir muchas mujeres,y ninguna contenta de lo que hacían. Cuando llegué a casa, no podía dejar de pensar en todo lo que había visto esa tarde, tantas mujeres sufriendo porque no saben el don más grande y maravilloso que llevan dentro de ellas, y que esas clínicas abortistas se lo quieren arrebatar, matando a sus hijos, destrozando a la mujer, sólo por dinero, escondido detrás de unos derechos que no tienen sobre la vida de esos inocentes niños. Yo no soy experta en nada, pero se identificar lo que está bien o lo que está mal, y viendo tanto sufrimiento, todos sabemos que eso bueno no es. Por eso volví a ir el viernes pasado, a pesar del frío, de los trabajos de la universidad, de compromisos… tenía que salir de mi comodidad para poder ayudar, amar, o animar a esas mujeres, y sin necesidad de grandes palabras, con mi precariedad a la hora de hablar, incluso sólo con mi presencia servía para apoyar la vida, a esas mujeres víctimas de este mundo y de personas que se quieren aprovechar de sus sufrimientos. Y ante esto, no nos podemos mantener callados. No hay nada más grande que la vida, y teniendo vida tenemos oportunidades para ser felizes. Por lo que me despido dando gracias a Dios por darme el don de la vida y a mis padres por haber acogido este don, ya que soy la pequeña de 7 hermanos. «Dios ha amado al hombre desde el principio y lo sigue amando en cada concepción y nacimiento humano.»Juan Pablo II.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 Responses to Ana: tenía que salir de mi comodidad para poder ayudar

  1. Avatar de Juanjo Juanjo dice:

    Ana muchas gracias por tu testimonio, el mundo necesita de velas encendidas entre tanta oscuridad y sufrimiento… Quizás no entendamos a veces el dolor de una madre que se ve en la tesitura de abortar, porque nosotros no hemos pasado por eso, pero a todas las madres que sufren, que sepan que estamos con ellas, que la Iglesia está con ellas y que Dios y nosotros las queremos y no las abandonamos. Gracias por tan buena labor. Un abrazo

  2. Avatar de . . dice:

    Gracias, Ana. Me uno a la opinión de Juanjo que tan bellamente expresa. El dolor humano nunca es ajeno, pero el valor de dar un paso hacia ese sufrimiento lo hacen personas especiales como tú. Esa voluntad es signo inequívoco de esperanza. Un beso, ¡guapa!

Deja un comentario