Podrán cortar las flores

Un sacerdote y profesor, muy querido por todos, explica que en cada época existen vocablos que, por méritos propios y determinadas circunstancias, se cargan de un prestigio tal que se evaden a toda revisión crítica, pues parecen condensar en sí todos los bienes. Los denomina «términos talismán». Comenta que estos términos ejercen en la sociedad función de polos en torno a los cuales se vertebra la vida humana en cuanto a la forma de pensar, sentir y actuar. Por ejemplo la palabra «orden», se vincula de antiguo a la armonía, la belleza y la bondad. Así, pensar con orden equivalía a pensar rectamente. Otro ejemplo sería, en otro siglo posterior, la palabra «razón» y, más tarde, «revolución». Pero, pasando las páginas de la historia, nos encontramos con la palabra talismán por excelencia, la panacea universal. Es una palabra que proporciona prestigio, limpia, protege, lustra y da esplendor. Es «la palabra». Y hoy está aquí, dominando entre todos nosotros: es la «libertad». La palabra reinante y, como toda autoridad, lleva detrás una legión de plebeyos y titiriteros: independencia, autonomía, cambio, progreso. En lo que atañe a la vida humana, un ejemplo del magno poder de esta palabra lo podemos encontrar frente a una mujer embarazada: «libertad de decidir». Una manipulación que se adorna con la palabra talismán. De manera automática todo queda blanqueado en su presencia. Tiene dieciséis años y lleva dentro un ser humano: ¡Es su libertad! El aborto es hoy un derecho porque la madre tiene libertad de elección. Y esto, la sociedad actual lo acepta sin cuestionarlo. Entendemos ahora, ¿verdad? No existe ningún problema porque la palabra talismán todo lo arregla, como la verdad en las hábiles manos de un trilero. La realidad es esta y no voy a negarla. Pero tengo también algo que decir y que me enciende el alma. Es importante, es otra palabra. Una palabra para declarar y sentir, que gritar y anhelar. Una palabra que vence. Es nuestra palabra talismán: «¡vida!». Porque al igual que hoy contemplamos atónitos la injusticia, el drama del aborto, estoy absolutamente convencido que se acerca un nuevo tiempo que nuestros ojos han de ver. Un tiempo en el que la vida humana sea respetada y protegida por derecho propio, desde su concepción hasta la muerte natural. Un día en el que la vida sea liberada de las libertades taimadas. Donde esta palabra llenará de luz a todas las demás. Sí, esto es lo que creo y por lo que lucho. La vida ocupará el puesto que siempre le ha correspondido. Este es nuestro futuro, lleno de respeto, admiración y reverencia. Esta fuerza, ni nada ni nadie la podrá detener. Lo diré de la manera que mejor se explican las cosas, con una poesía: podrán cortar las flores, queridos hermanos, pero jamás podrán detener la primavera. La vida nos está esperando. Gracias y que Dios os bendiga.
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1 Response to Podrán cortar las flores

  1. Podríamos pensar que conocemos el truco y estamos prevenidos contra él, pero no es así. “Ese lenguaje cala, claro que cala”, a causa de su potencial manipulador, nos explica el sociólogo Amando de Miguel: “Tendemos a creer que el lenguaje sirve para comunicarse, pero no sólo sirve para eso. También para descomunicarse, es decir, para no decir la verdad, porque el lenguaje es un arma”. Y con muchos registros, añaade, desde los conceptos alambicados a las metáforas, pasando por el alargamiento del discurso: “Se trata de usar el mayor número posible de palabras para expresar el menor número posible de ideas”.

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