Gratis date

Siempre me he considerado una persona afortunada. Muy afortunada. Casi de manera automática siento la necesidad, en muchos momentos, de detener mis pasos para mostrarme agradecido con la vida. Tal vez porque dar gracias es como encender una luz en aquella oscuridad que tantas veces nos atenaza. Volver a un año cero diminuto e insignificante, pero lleno de fuerza y esperanza. Un acto de reconciliación con nosotros mismos o una declaración de paz con la vida. Quién sabe si dar las gracias es un abrazo tierno con aquello que tantas veces sentimos dolorosamente perdido. Experimentamos una claridad especial, un sentimiento que nos permite ver las cosas de una manera más real, más sencilla y cercana; para aflorar, inmediatamente, una necesidad imperiosa de corresponder a ese regalo. De esta sensibilidad ante la vida he tenido muchos maestros, pero hoy quiero hacer mención a uno muy especial, al padre José Rivera. Hace ya muchos años tuve el privilegio de disfrutar de su dirección espiritual. Muchos frutos, en muchas almas, dejaron su ejemplo, entrega y generosidad. Este maravilloso sacerdote, desgraciadamente ya fallecido, tuvo a bien dejarnos un legado exquisito con su participación en la creación de la Fundación Gratis Date. Es un pequeño proyecto editorial de divulgación de libros de espiritualidad que se venden por el coste de su confección. Se hace honor a la frase evangélica que encontramos en san Mateo: «Gratis lo recibisteis, dadlo gratis». Pues bien, cada día estoy más convencido que el mejor argumento para la defensa de la vida es la gratitud. Por algo siento que la palabra gracias, es el mensaje provida que con mayores garantías podemos llevar con nosotros. Si en nuestra tarea de rescates hacemos frente al aborto haciendo presente la vida, qué mejor manera de hacerlo con este sentimiento de gratitud. Dar gratis lo que hemos recibido con tantísima generosidad. Tal vez tú, querido lector, te sientas animado a acudir a la esquina de la Dator en esta maravillosa ceremonia de acción de gracias. La gratitud es una puerta abierta al amor a la vida y esa vida enamorada, la manera más segura de vencer al aborto. Si tienes esta necesidad, acude en la defensa de los indefensos, la vida te está esperando.

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