E
l día antes cerca de treinta personas se habían concentrado frente al Parlamento de Navarra. Bajo la nieve, los antiabortistas navarros pedían a los representantes políticos que tuvieran en cuenta las 7000 firmas (se pedían 5000) que se habían recogido meses antes para cerrar el abortorio privado de Ansoáin, abortorio que se encarga del “suministro” de abortos en tierras navarras. A la mañana siguiente se iba a decidir si se votaba la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en un siguiente pleno. La representación antiabortista, entre la que se encontraban preclaros miembros de la sociedad navarra y políticos que actuaban de compromisarios a nivel personal, esperó una hora en tensión el dictamen de los políticos. Estos antes escucharon a Nieves Ciprés, portavoz antiabortista y encargada de defender la propuesta ante el pleno. El momento era histórico, pues el parlamento de Navarra veía por primera vez cómo una persona ajena a la cámara defendía una Iniciativa Legislativa Popular. A continuación llegó el turno a los partidos políticos. El representante de Unión del Pueblo Navarro, Carlos García Adanero, defendió el derecho a vivir, como se esperaba, y lo hizo claramente. La única pega… perdón… la única gran pega… es que afirmó (y no citamos palabras textuales) que la Iniciativa Legislativa Popular era un camino erróneo y que si el movimiento antiabortista quiere acabar con el aborto debe hacerlo tras unas elecciones y obtener representación en el Parlamento. El que les escribe se pregunta: Y si no se hace a través de una ILP… ¿cómo se hace? No será precisamente por la lucha encarnizada de los parlamentarios que se dicen provida. Si ellos no son capaces de defender la vida, otros lo harán siguiendo métodos quizá no tan ortodoxos (aunque contemplados en la Constitución). A continuación hizo acto de presencia el representante del Partido Popular, Enrique Martín, curiosamente ginecólogo, que tras elogiar el derecho a la vida y ratificar su postura al respecto, afirmar que iban a votar que sí a la proposición, procedió… a descalificar duramente a los promotores de la ILP y, si hubiera habido alguien más a mano, también habría arremetido contra él. No nos cabe duda. Enrique Martín, en gesto incomprensible, dejó perlas como estas en relación a la proposición: “carece del mínimo rigor jurídico exigible, “causa sonrojo”, “engendro que ridiculiza a quienes entienden que el aborto libre es una de las lacras más lacerantes de la sociedad”. Dirá el lector… “¡sólo le ha faltado acusar a los antiabortistas de demagogos!” Esperen, porque vean qué poco le faltó: declaró que la iniciativa era “errónea” y “oportunista”. Para más información, sepan que el redactor de la proposición es el prestigioso jurista Javier Octavio de Toledo, buen conocedor de los fueros y Derecho navarro. Sabe incluso más que el señor ginecólogo representante del Partido Popular. Enrique Martín incluso habló de “ignorancia jurídica sobre la foralidad”. ¿Entienden ustedes algo? Pues esperen a las votaciones…La actuación del PSOE fue sorprendente por lo breve. Su postura estaba clara y en medio minuto, educadamente dejaron claro que se iban a oponer a la ILP. El resto de partidos manifestaron estar en contra de la ley y votaron de acuerdo a sus ideas. Para hilaridad de algunos jóvenes asistentes, los argumentos de los partidos abortistas de izquierdas fueron incluso más ridículos que los del Partido Popular (PP). Los jóvenes reían por no llorar, pues incluso se acusó a los promotores de la ILP, y representantes de 7000 navarros, de obligar a que en tiempos pasados las mujeres que querían abortar tuvieran que salir de Navarra. También se les relacionó con la “derecha más retrógrada” y el franquismo. En la votación salieron derrotados, por dos escasos votos, los 7000 firmantes de la Iniciativa Legislativa Popular. Sólo UPN y… el PP (sí, después de criticar de esa forma la proposición) votaron a favor. En contra votaron el resto, ya saben, PSOE, Bildu, Aralar-Nabai, I-E y los dos parlamentarios no adscritos. A estas alturas, si algo parece claro es que es necesaria una oposición fuerte y decidida. Alguien se podrá preguntar, ¿y es que esa oposición no existe ya? Sí existe, pero hace falta más fuerza y decisión. Hasta el final. En las circunstancias en que se sostienen tales argumentos en las cámaras de representantes, el pueblo español (sí, el español) debe responder contundentemente. Basta Ya. Hemos llegado a un punto en que los abortistas se ríen en la cara de los provida. Alonso de Blanco.
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