Bimba Bosé es una mujer polifacética, literalmente. Realiza trabajos de pasarela como modelo postmoderna o ¿histriónica?, cantante de voz cazallera o ¿enfática? y diseña prendas imposibles o ¿esotéricas? Miembro activo del blasfemo y exclusivo club «Obscenity»: blasfemar sale gratis, pero los cristianos agradecemos que lo hagan con «clase». En su curriculum destaca ser la sobrina de un famoso cantante progresista, padre soltero y autor de la onírica poesía «Súper superman». Pero hoy no celebramos estas veleidades, celebramos que Bimba es mamá. Lo festeja la humanidad entera con su libro cuyo título encabeza este artículo. Ante los medios de comunicación, hace escasos días, ha presentado su experiencia declarándose «muy clásica» a la hora de encarar la maternidad. En realidad quiso remarcarlo: soy «superclásica». Es importante esta aclaración porque alguien, a la vista de sus costumbres, hubiera estado tentado a pensar lo contrario: «me da más pudor enseñar mis piernas que el pecho» o «a mis hijas (de ocho y dos años) les explico lo que es un vibrador o la masturbación». Diría que «de repente» me entran escalofríos. Pero estoy muy contento porque celebras la maternidad y esto, querida Bimba, independientemente de cualquier otra cosa, me hace apreciarte por ese sentimiento tan especial. Porque soy hijo, porque soy padre. Además, has sido valiente a la hora de describir en esas páginas cómo, con la edad de diecinueve años, decidías abortar la vida de tu primer hijo. Me quedo con tu espontánea respuesta ante la pregunta de un periodista sobre cómo hubiera sido aquella vida: «Seguramente maravillosa…» Desconozco los motivos y no me interesa juzgar nada de lo que pudo pasar. Eres madre de dos hijos vivos y un hijo muerto. Dios te ha bendecido con la vida tal vez, como tú misma afirmas, para convertir a una niña rebelde en madre. Sin duda alguna la maternidad es un hermoso camino hacia la maduración personal, porque la vida siempre es agradecida. Te deseamos un gran éxito editorial, pero sobre todo una fructífera vida junto a tus hijos. Y una petición: procura defender la vida en todo momento y no dejes que los ideólogos del aborto, esos traficantes de sueños, roben a ninguna mujer ese sentimiento que ahora atesoras con orgullo y que te hace inmensamente feliz. De esta forma, tu vida será «seguramente maravillosa…» Mil gracias, señora.
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¿Que es madre de dos hijos vivos y uno muerto?. Cuidado, no te lo vayas a creer y empieces a volverte loco. Y algo más: la maternidad no hace más válida a una persona.
Tú me estás volviendo loco. Ojo, por favor, con el lenguaje. La maternidad no hace más válida a una persona, pero le da un valor incalculable. Y, si tienes ocasión, estas cosas pregúntaselas a tu madre. Por el amor de Dios, dejémonos ya de historias y seamos sinceros: no existen los ángeles caídos, son ángeles dormidos… Un abrazo.