Quo vadis?

«Y cayó con el rostro en tierra, como si estuviera besando los pies de alguien.
Se sucedió un largo silencio; y luego se oyeron estas palabras del anciano, medio ahogadas entre sollozos:
-Quo vadis, Domine…?
Nazario no oyó respuesta alguna; pero a los oídos de Pedro llegó una voz dulce y dolorida, que dijo:
-Si tú abandonas a mi pueblo, volveré a Roma para ser crucificado por segunda vez.
El Apóstol yacía en el suelo, pegado el rostro a la tierra, inmóvil y mudo.
Al principio le pareció a Nazario que se había desmayado o estaba muerto, pero por fin se levantó, cogió con temblorosa mano su báculo y volvió sin decir palabra hacia las siete colinas de la ciudad.
El muchacho, al ver esto, repitió como un eco:
-Quo vadis, Domine?
-A Roma -dijo el Apóstol, en voz baja.
Y regresó».
Nuestra sociedad soporta la muerte injusta e innecesaria, violenta y silenciada, de miles de inocentes por causa del aborto. Esta muerte por decreto ley se llama persecución y exterminio. Pues bien, este momento de la historia requiere un sacrificio personal de todos y cada uno de nosotros. Debemos dar un paso firme hacia el martirio de la coherencia, asumiendo una responsabilidad que es de todos. En próximas fechas estamos convocados a las distintas manifestaciones que por toda España se celebrarán por el derecho a vivir de todos. Corfirma tu asistencia y difunde la convocatoria. Tal vez nos encontremos ante una oportunidad maravillosa que nos sirva para mirar nuestros propios pasos y examinar el nivel de compromiso que de manera personal podamos y debamos aportar en esta crucial batalla: Quo vadis?
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