Estamos a la puerta de la clínica Dator un sábado como otro cualquiera. Las parejas que han entrado, algunas con sus padres, no nos han hecho apenas caso. Hace un día primaveral, el sol reluce que da gusto. De pronto se nos acerca un joven que acaba de salir de la clínica.
—Vengo a daros las gracias por lo que estáis haciendo. Esperad un poco a que haga una llamada.
Y se pone a telefonear con su móvil: —“Tía, ¡que vas a tener un sobrino”… y le comenta todo contento la decisión bien distinta de la que pensaba hacer.
Cuelga y sigue la conversación con nosotros.
—Nos escapamos de la clínica. Hemos decidido no hacerlo… A pesar de que estoy sin trabajo —trabajaba de camionero—, saldremos adelante, a fin de cuentas es nuestro hijo, es una vida…
Y todo contento, con una sonrisa que transmite la felicidad que lleva dentro, nos da de nuevo las gracias por lo que estamos haciendo. Nunca creo, se me olvidará su sonrisa, la felicidad que translucía… Bien vale la pena lo que estamos haciendo. Alvaro, un rescatador.



Yo también conozco otra historia parecida.
Hace ya más de una década, una chica de veintiún años fue a abortar a una clínica barcelonesa. Estaba de siete semanas.
Estaba enamorada de su novio y futuro marido, que había convencido a la atolondrada muchacha para que formasen una familia, y accedió a ello, pero luego empezó a pensar con la cabeza y decidió que aquello era una locura y lo adecuado era abortar.
Finalmente, no lo hizo. Ningún grupo de rescatadores hizo falta para lograrlo y ni cien de ellos para impedir que abortara su segundo embarazo. A la mayoría, tampoco.
Felicidades por vuestra gran labor!!!
No te mortifiques por ello, la vida siempre recompensa. Esa niño o niña tiene diez años, un proyecto de vida y, sobre todo, una madre a su lado. Sobre la labor de esos voluntarios comentar que no están juzgando a nadie. Simplemente tienden una mano a quien la necesita. No van buscando nada más que ayudar, es la vida misma la que sale a su encuentro.
Me he metido en vuestro blog para contagiarme de esa alegria. Gracias. En Badajoz nos han condenado ya en dos ocasiones: la primera 40 euros por persona (llevando un testigo que mintió). La segunda 60 euros o; diez dias de carcel para mi. Sería rocambolesco que ni con Franco fueron mujeres a la carcel por abortar y que yo sea la primera condenada a carcel por defender la vida. Unidos en Cristo
¿Mortificarme yo?. Estás muy equivocado/a si piensas así. Además, ¿quién ha dicho que esa historia que he contado es la mía, como das a ver que vislumbras?. Créeme, conozco más de una historia que de ésas en las que la realidad supera la ficción y no las protagonizo yo. Allá cada uno con sus deseos de ayudar o hacer lo que sea que crean mejor, que está muy bien a no ser que tropiecen con gente que no quiere esa ayuda. Entonces, es «gastarse» para nada y hasta molestar.
Animo!!!, estamos contigo.