Los «doctores frankenstein» y la experimentación con fetos abortados

Son muchas las personas que se lucran dentro de la industria del aborto. Las clínicas abortistas, por ejemplo, no sólo ganan dinero de las ‘pacientes’ que se realizan abortos, sino que en muchas ocasiones también se enriquecen vendiendo por partes los fetos abortados. Sus compradores son empresas y laboratorios dedicados a la investigación. Existen notas de pedidos de investigadores solicitando partes de fetos abortados, y listas de precios para órganos y tejidos fetales. Suzanne Rini es una investigadora de Pittsburgh que, en 1993 publicó un libro titulado «Más allá del aborto: Una crónica de la experimentación fetal», en el que explica que los científicos han hecho uso de tejido fetal al menos desde los años treinta. Imagino que más de uno se preguntará qué tiene de malo usar tejidos de cadáver para investigar, si el resultado final es la curación de una enfermedad que ayude a la humanidad. Pero lo que se denuncia aquí es la inmoralidad del tráfico de cadáveres de fetos que han sido asesinados, por parte de abortorios y ‘médicos’ que sacan tajada de la muerte no natural de seres humanos a los que se les niega el derecho a nacer. EligeLaVida.
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