Mary de Dinamarca y Mette Marit de Noruega (junto con Mabel de Holanda, aunque ésta sin derecho a sucesión) compartieron reunión el 29 y 30 de mayo con Melinda Gates, esposa de Bill Gates, Chelsea Clinton, hija de Bill y Hillary Clinton, o la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, entre otras personalidades al servicio de la ideología de género, en el Women Deliver 2013 celebrado en Kuala Lumpur (Malasia). Mary Donaldson, de 41 años, princesa heredera de Dinamarca desde su boda en 2004 con el príncipe Federico. «Los derechos a la salud sexual y reproductiva se encuentran en el núcleo de la vida humana«, dijo, según recoge Australia Network Nets. Y añadió: «Si tener hijos o no, cuándo y cuántos son elecciones centrales en la vida, y esto es particularmente cierto para las mujeres a causa de su estatus biológico y social en nuestra sociedad». ReL.
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Claro, claro, si ya lo decía Shakespeare: «Algo huele a podrido en Dinamarca». Está «pudrío» su corazón y me refiero a la que parece llevar la voz cantante. Mary Elizabeth (la Mary) es la princesa heredera de Dinamarca y Condesa de Monpezat. Vamos, simplificando, y como la llaman es su club de petanca: la aborterilla de Tasmania (nace en Australia la mujer o, lo que es lo mismo, «no» fue abortada en Australia). «Ay, cachoperra…» (comentario habitual de los palafreneros reales al paso de la Kronprinsesse). En Dinamarca el aborto es legal desde 1.973 (como en USA) hasta la semana 12 sin ningún tipo de explicación. Es más «restrictiva» que la actual española (semana 14) ya que exige el permiso paterno previo y por escrito en los casos de menores de edad. Sí, algo huele a podrido en Dinamarca. «El derecho al aborto se encuentra en el núcleo de la vida humana». Que Dios perdone tanta ligereza. Si no es crueldad, sólo puede ser inconsciencia.