Las 11 horas que lanzaron al estrellato a la «abortista» Wendy Davis

En tan solo unas horas, Wendy Davis pasó de ser una simple senadora demócrata en Texas a una celebridad política en Estados Unidos. Una mujer que se quedó ronca, no comió, no fue al baño, no bebió durante su discurso de más de 11 horas en el Senado de este Estado con el objetivo de evitar que una de las leyes más restrictivas del aborto del país saliera adelante. El propio presidente Barack Obama reconoció el trabajo de la senadora en Twitter: “Algo especial está pasando esta noche en Austin”. Un mensaje que consiguió más de 18.000 retuits. La propuesta, planteada por los republicanos, propone, entre otras, la prohibición de interrumpir la gestación tras las 20 semanas de embarazo y el cierre de la mayoría de las clínicas abortivas en Texas. Razones de peso por las que Davis se propuso ser la líder de un plan que consistía en pasarse 13 horas hablando de los derechos de la mujer, lo que se denomina filibusterismo —técnica específica de obstruccionismo parlamentario, mediante la cual se pretende bloquear la aprobación de una regulación—. La ley no se podía aprobar si los votos no se resolvían antes de la medianoche. El País.

Y consiguió su objetivo

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