Un importante diario nacional ha querido rendir tributo a DIEZ personas de los distintos ámbitos de la sociedad con losPremios «Lifestyle». Es una iniciativa que destaca las aportaciones de los premiados a nuestra sociedad. Pues bien, con este argumento quiero señalar a DIEZ MUJERES, todas ellas madres que también han contribuido de manera especial. En momentos difíciles apostaron por la vida y son merecedoras de una mención extraordinaria:
–REMEDIOS. Tuvo dudas y también su marido. Estuvieron a punto de perder la fe en la vida, ignorando por un momento el regalo recibido. Este premio quiere recompensar su fortaleza a la hora de afrontar sus dudas sabiendo que la vida siempre recompensa.
–ESPERANZA. Nos contó cosas de su vida, circunstancias dolorosas y adversas. Eran muchos los problemas que soportaba, pero uno el denominador común de los demás: la soledad. Ahora ya no está sola, sabe que su hijo ha venido a cuidar de ella.
–SALUD. Malvivía con dos hijos en una habitación con amenaza de desahucio. Su marido dejó tirada a la familia y la acusó de infidelidad. Sin papeles y ni trabajo no dudó en pedir limosna para sobrevivir. Ahora tiene una nueva ilusión y unos malos momentos superados.
–CARIDAD. Su marido murió sin saber que ella estaba embarazada. Mil voces sonaron repitiendo la misma palabra: aborto. Ninguna vida sustituye a otra, porque cada vida cada vida es preciosa, pero ese niño es ahora una fuente inagotable de esperanza.
–ANGELES. Ella y su marido llegaron tarde a su cita con el aborto. Al día siguiente nos contaron que su miedo era volver a experimentar un parto como el que dejó secuelas a su hijo pequeño. Eso no se llegó a repetir en el alumbramiento de dos mellizos maravillosos. Serán, en un futuro, la seguridad para ese hermano mayor.
–TRINIDAD. Hablamos con ella minutos antes de entrar a abortar y nunca se había planteado seguir adelante con el embarazo. Con su pareja había hecho unos planes de futuro donde no entraba un bebé. Cambiaron su decisión. No renunciaron a sus sueños, pero ahora esos sueños son para tres.
–AURORA. No perdió las ganas de estar alegre. Los servicios sociales la derivaron a una clínica abortista porque «estaba embarazada». Nadie le preguntó si quería seguir adelante con el embarazo. Dos rescatadores anónimos se lo preguntaron y tuvieron una respuesta rápida: una preciosa sonrisa.
–DULCE. Era invierno y llegó enfundada con una ropa de abrigo que apenas si dejaba ver sus ojos. La atención, el cariño y un mínimo de ayuda fueron capaces de vencer su miedo. Fuimos testigos del nacimiento de una flor y del cambio de una voluntad que ahora riega esa flor cada día.
–OLVIDO. Es menor de edad. Se entregó a un primer amor que huyó sin dejar rastro ante la noticia inesperada de un embarazo. Hoy nos muestra a su hijita orgullosa y contenta. No queda nada de aquel desamor porque ahora siente un amor especial y sabe que es para toda la vida.
–SERENA. Es una superviviente de una violación. Muchos pensarán que no abortar en tan terribles circunstancias es una locura. Ella, simplemente, descansó cuando decidió seguir adelante con la vida de su hijita. Es cierto, había un motivo para ello: ahora es el centro de su felicidad.Las historias son reales, pero los nombres verdaderos quedarán en el anonimato. Estas diez mujeres son una pequeña representación de muchas otras que han contribuido también con sus decisiones a mejorar este mundo. Es verdad, no existe ningún tipo de reconocimiento social, ni premio alguno que valore su aportación. Tal vez la recompensa sea, sencillamente, ver corretear la vida y sentir que eso, independientemente de cualquier otra circunstancia, alegra los corazones y da sentido a la vida. También para un desconocido rescatador ha existido un premio por el que da las gracias: su corazón se ha llenado de esperanza.


