Porque no cuesta hacerlo o porque hemos entendido que no estamos frente a un abortorio para juzgar o condenar. Esto sería, además, complicado e inútil. Los rescatadores intentamos buscar esas pequeñas cosas que sabemos que, verdaderamente, siempre suman. Cuando salen las mujeres después de un aborto me gusta acercarme y esbozar prudente una palabra de ánimo. Me basta con algo parecido al título que aguanta este texto. En nuestra tarea preeminente de hacer presente la vida, qué mejor forma que hacerlo deseando lo mejor a alguien que ha pasado por un trance doloroso. No puedo dejar pasar por alto algún pasaje de san Mateo: «Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento». El odio es absurdo y cualquier tipo de resentimiento nos situará más cerca de la muerte haciéndonos temblar. Es posible que amar con detalles y gestos pueda llenarnos de esa vida que necesitamos inspirar. Me da por pensar, sin que sirva de precedente, que no estaría haciendo bien mi tarea si dejo de ser testimonio de vida, también con las mujeres que han abortado. Una semilla de vida es vida, lo mismo que la semilla de un ser humano es ya un ser humano. Además, quién sabe, tal vez esté proyectando un futuro rescate. Y me explico, porque sigo pensando y no delirando: cuando repasamos las estadísticas oficiales sobre el aborto en nuestro país, quizá una de las más escalofriantes es la que alude al aborto de repetición. Es decir, un elevadísimo número de mujeres que abortan, algunas de ellas aún muy jóvenes, ya lo han hecho con anterioridad. Es el aborto convertido en costumbre, condenando a una mujer a una espiral de frustración y desaliento, de muerte y desolación. Esto sólo el amor lo puede curar. Por eso, y así lo siento, encontrarán más fácilmente un camino de paz con una palabra amable, con una sonrisa dulce que brille en un mundo que se ha llenado de hielo. ¿Tendrá razón aquel rescatador cuando dice que «rescatamos cuando amamos»? Puede ser, pero un servidor necesita algo más práctico. Echo mano de la letra de una canción: «amar no es un privilegio, es sólo habilidad». Creo que es cierto, un gesto siempre es un deseo y, a veces, los deseos se convierten en eso que llaman «sueños hechos realidad». ¡Cuidaos mucho!
-
Entradas recientes
- Rescatadores y MasFuturo, ¿Qué hacemos?
- Encontraron en el cubo de basura bebés, manos, pies…
- TE ESTAMOS ESPERANDO¡
- Testimonio de una universitaria rescatadora
- Cientos de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido han iniciado procesos judiciales tras revelarse que el anticonceptivo inyectable Depo-Provera está asociado a un mayor riesgo de meningiomas
-

-

