
Washington, D.C., 30 de julio de 2013 (Notifam) – ¿Es un milagro, o la ciencia moderna, o tal vez un poco de las dos cosas? Una congresista republicana atribuye tanto la intervención divina como la atención médica de avanzada a la supervivencia de su beba de dos semanas de vida, algo que antes se creía imposible. A la Rep. Jaime Herrera Beutler, 34, y a su esposo les dijeron durante su embarazo que su hija tenía el Síndrome de Potter, una enfermedad en la cual los riñones no se desarrollan apropiadamente, lo cual resulta en niveles insuficientes de líquido amniótico para permitir que se formen completamente los pulmones. Asimismo, la presión resultante sobre el bebé de las paredes del útero por lo general causa importantes deformidades físicas. Hasta ahora, la enfermedad se consideraba 100% fatal. A los Beutler les dijeron que esperaran que su bebé naciera muerta o muriera por asfixia a los minutos de nacer, o que se realizaran un aborto, que es algo que la pareja pro vida no haría. “No hay solución médica disponible para nosotros”, escribieron los Beutler en Facebook después del diagnóstico. “Estamos rezando para que ocurra un milagro”. No dispuestos a abandonar a su hija sin luchar, los Beutler viajaron a Johns Hopkins University para realizarse un tratamiento experimental llamado amnioinfusión. Cada semana, los médicos inyectaban en el vientre de la congresista una solución salina, lo cual le daba a la pequeña Abigail más lugar para crecer y desarrollar sus pulmones. Luego, después de la quinta inyección, Herrera Beutler entró en trabajo de parto prematuro, apenas en la semana 28 de embarazo. Durante cuatro días, los médicos trataron de detener el trabajo de parto y darle a la bebé Abigail más tiempo para crecer (un embarazo normal dura 40 semanas). Pero el 15 de julio, a pesar de sus mayores esfuerzos, la pequeñita llegó al mundo, con un peso de dos libras y dos onzas.
Al nacer, respiró profundamente y lloro- Notifam.


