El actor de Hollywood, Mark Ruffalo, es uno de los principales activistas de su gremio a favor del aborto y de la cultura de la muerte. El artista norteamericano se ha despachado a gusto en una columna en la prensa en la que dice sentirse orgulloso de que su madre en su momento ejerciera la libertad que tanto reclama y abortase al que es su propio hermano. Él lo justifica afirmando que la mujer tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo y sobre cuándo elegir ser o no madre. ReL.
-
Entradas recientes
- Rescatadores y MasFuturo, ¿Qué hacemos?
- Encontraron en el cubo de basura bebés, manos, pies…
- TE ESTAMOS ESPERANDO¡
- Testimonio de una universitaria rescatadora
- Cientos de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido han iniciado procesos judiciales tras revelarse que el anticonceptivo inyectable Depo-Provera está asociado a un mayor riesgo de meningiomas
-

-


Acabo de descubrir vuestro blog. Ya os estoy añadiendo a mi lista de fuentes RSS.
Enhorabuena, y gracias, por la labor que realizáis.
Ahora, el comentario al post:
Dice el susodicho: «… la mujer tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo y sobre cuándo elegir ser o no madre. …»
Grave[s] error[es] de bulto.
► Sobre la propiedad del cuerpo cabría «alguna que otra» refutación referida a que el ser humano, en su integridad, no es un objeto, no es sujeto de propiedad de nadie -de nadie- (Pero igual haría falta un gráfico para explicarlo).
El cuerpo, la corporeidad, es un atributo del ser humano, como la inteligencia, la afectividad, la espiritualidad, … Es lo que le da la identidad de ser, «Ser» (de hecho le ha sido dada).
Nadie, en su sano juicio, dice: «Yo hago de mi inteligencia lo que me da la gana». O «Mi espíritu es mío y hago con él lo que quiero». Etc, etc, etc.
Confundimos el hacer «con» y el hacer «de».
Puedo hacer muchas cosas con mi inteligencia, con mi espíritu, con mi cuerpo. Obras maravillosas o terribles, materiales e inmateriales.
Pero no puedo hacer «de» mi cuerpo, «de» mi inteligencia, … lo que quiera, porque no es mío.
«Mi» cuerpo, «mi» inteligencia, «mi» creatividad, «mi» … no hace referencia a la propiedad de, sino a la identidad de.
► Sobre la decisión del momento de ser madre, también hace alarde de un poquito de ignorancia, no sólo científica sino natural.
La maternidad no deviene en el momento del parto. Ninguna mujer, desde un punto de vista puramente natural y fisiológico, deja de ser la que era, para pasar a ser madre, en todo el sentido fisiológico.
Al igual que el nuevo ser humano comienza su largo camino de vida, desde el momento de la fecundación, hasta su muerte, su madre lo es desde ese mismo momento, y su naturaleza comienza el proceso de adaptación requerido.
Pero al igual que una madre no es la misma para su hijo de 1 mes, que para su hijo de 10 años o para su hijo de 30 años, no lo es para su hijo de 1 día ó 20 ó 40.
Pero no hay transformaciones mágicas, quánticas, sino un contínuo crecimiento y adaptación mutuos, madre-hijo, hijo-madre, hasta el final de sus días.
Una cosa es querer ser madre, y otra poder serlo, o poder serlo cuando se quiere.
En cualquier caso, la decisión se asume y se confirma en el momento de la cohabitación, no después, ni antes.
Ello implica indefectiblemente que la mujer será madre? No necesariamente, pero ese es el momento de «su decisión».
Con posterioridad, sea cual sea el momento, será quitar la vida a un ser vivo, a un ser humano, que además, da la coincidencia, que es su hijo, o hija.
Obviamente, este sujeto queda muy bien autoretratado en su panfleto.
Menos mal que no es mi hermano.
Menos mal que su madre no es la mía.
El mal nunca es el camino para alcanzar el bien. Mucho menos, un mal mayor aliviará las penurias o los sufrimientos actuales, sino que los agravará, los fijará y los bloqueará, e impidirá poder solucionarlos porque añadirá nuevos sufrimientos, nuevos pesares, que permanecerán incluso una vez hayan desaparecido los primeros.
Salvo que el animal que llevamos dentro se haya degradado hasta un nivel cercano al del Dragón de Komodo, cuyas hembras se comen a sus crias recien nacidas si no se dan prisa éstas en escapar árbol arriba.
Y la dragona de Komodo tiene el eximente del instinto animal.
Qué clase de instinto nos mueve a matar a nuestros hijos e hijas más indefensos?.
(ufff, sorry por la extensión, ha sido un desahogo, lo siento)
🙂
Mi madre también abortó dos veces de que yo naciera. Fue su decisión. Decidió dejarme vivir a mí. Si no hubiera decidido dejarme vivir, también hubiera sido su derecho. Faltaría más.