
Gemma Holmes, de 26 años, sufrió un terrible accidente manejando su pequeña motocicleta en Hilperton (Reino Unido), en septiembre del año pasado, quedando en estado de coma. Al despertar, se enteró que tenía 12 semanas de embarazo, pero se negó a abortar a pesar de la presión de los médicos. Los médicos tuvieron pocas esperanzas en la recuperación de Gemma tras su accidente. Argumentando que no podrían operar su espalda, que quedó fracturada, hasta que culmine el embarazo, presentaron la alternativa del aborto, mientras la joven se encontraba aún en coma. La madre de Gemma, Julie, se negó al pedido de los médicos y les dijo que esperarían a que ella despierte para que fuera la joven quien tome la decisión. Cuando finalmente despertó, cerca de seis semanas después del accidente, Gemma había perdido la memoria de la últimos tres años, y se enteró que estaba embarazada. Debido a su condición, no podía recordar quién era el padre. Pese a tener la espalda fracturada y golpes severos en la cabeza y otras partes del cuerpo,la joven decidió continuar con su embarazo. Tras un doloroso embarazo, debido a sus múltiples lesiones, que no podían ser controladas por analgésicos para no dañar al bebé, Gemma dio a luz por cesárea, en mayo de 2013. La joven decidió llamar a su pequeño Ruben Miracle («milagro») Holmes. «Ruben es mi pequeño milagro, y realmente esperó que un día yo pueda ser capaz de correr con él», señaló. En declaraciones al sitio web británico Reveal, Gemma aseguró que «Ruben es lo mejor que me ha pasado. Podría no recordar cómo llegó a mí, pero tengo el resto de nuestras vidas para compensar eso». ReL.



No me meto con las decisiones de esta familia. Allá ellos y sus vidas. Eso sí, si se hubiese tratado de mi hija, no hubiera dudado en mandar el embrión que gestaba a hacer puñetas y lo que hiciese falta para procurar su recuperación. Si al despertar, me decía de todo menos guapa y juraba no volver a hablarme en su vida, lo sentiría por ella, pero no creo que me arrepintiese de haber tomado la decisión del aborto y haberla antepuesto a ella a todo.
Creo que mi madre hubiese hecho lo mismo y, al recobrar la conciencia, yo le hubiera dicho: «Gracias, mamá, no esperaba menos de ti».
Corrección de errata: en la penúltima línea, en vez de conciencia, quería decir consciencia.
Gracias, Ana, no esperábamos menos de ti. Que digo yo, puesta a dar las gracias, a tu madre por haberte dado la vida. Bienvenida bis.
Yo a mi madre le debo mucho, pero por lo que menos debo darle las gracias es por haberme gestado y parido. Si yo hubiera podido decidir sobre aquello sabiendo todo lo que sé ahora… Para que veas.