Cuna de héroes

Reitero mi pequeño homenaje a Jonh Ford y no me disculparé. Es profundo, sincero, sensible, real. El cine puede ser emocionante, pero es necesario que las emociones despierten en nosotros esos sentimientos de grandeza que alberga el ser humano y que forman parte de nuestra esencia. Quizás pensar, por qué no, que todos y cada uno de nosotros llevamos un héroe escondido dentro. El argumento concreto de la película no viene al caso, pero el tema me sirve para comenzar citando al ertzaina que, hace escasos días, salvó a un niño de cuatro años de morir ahogado en una piscina. Ese hombre es un héroe. Sin dudarlo y dejando de lado cualquier miedo, se lanzó al auxilio, simplemente, porque una vida humana estaba en peligro. «Al principio no lo asimilas, luego te viene el técnico de la ambulancia y te dice que si no llega a ser por ti, el niño habría muerto y te das cuenta de que ha sido algo muy grande». Pues bien, algo tan grande es la labor de esos otros héroes que prestan su servicio a las puertas de los abortorios. Voluntarios anónimos que, al igual que aquel profesional, están viendo vidas humanas en peligro. Ellos rescatan de una muerte segura a algunos de los más de trescientos bebés que, cada día, perecen víctimas del aborto en nuestro país. Es cierto, esta tarea tan necesaria se ha convertido en una «cuna de héroes» que han decidido caminar en la dirección contraria a una injusta ley que permite matar inocentes. Alguien pueda pensar que estas pequeñas batallas ganadas no bastan y, como he escuchado recientemente a alguien indignado ante esta lacra del aborto, pensar que «la guerra no la ganan los héroes, la ganan los generales». Tal vez tenga razón y deba existir una estrategia compartida por todos los líderes de los grupos que defienden la vida, más unión y diálogo o, quién sabe, más humildad. Hay una guerra que ganar, pero en cualquier caso, estos «generales» no podrían hacer nada sin la voluntad de esos valientes. Las cifras del aborto ya han sido señaladas, ahora queda que tú, querido lector, quieras dar un paso al frente para ocupar un sitio en la trinchera de la vida. Me animo al pensar en la reacción de ese policía cuando vio el cuerpo del niño flotando: «No lo pensé ni media». No podemos pararnos a pensar porque cada vida importa. Sí, la vida te está esperando y tú también eres un héroe.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario