En julio de 2012 aparecieron en un bosque de la localidad rusa de Nevyansk cuatro recipientes de plástico que contenían 248 embriones humanos; las cajas estaban etiquetadas con números y los embriones, con apellidos. Según la noticia, podrían proceder de diferentes centros sanitarios. Las «autoridades», siempre según la noticia «creen que los embriones fueron destinados a fines farmacológicos y cosmetológicos. (…) Es posible que hubiera algún tipo de inspección de la aplicación de medicina o de derecho que sube, por lo que alguien quería deshacerse de pruebas incriminatorias». Y por si no se me habían puesto los pelos suficientemente de punta, el periodista concluye con esta afirmación: «Los embriones en esta etapa de desarrollo son especialmente valoradas por los farmacólogos y cosmetólogos ya que presentan una gran fuente de células madre. (…) La demanda de ese material es enorme».
En España, hace unos meses al menos 172 embriones congelados en nitrógeno líquido en los contenedores del Hospital de La Paz de Madrid se malograron por un fallo técnico. PEtica, NuestroMundoAlreves.


