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Antropología y aborto: Nunca puede ser justo eliminar a los más débiles para satisfacer los deseos de los más fuertes
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Es obvio que, según el individualismo, el embrión, el feto, incluso el niño de pocas semanas, valen menos, no tienen la misma dignidad que los adultos. En la perspectiva individualista, la existencia de embriones y fetos, que no llegan a ser “personas” (porque no poseen el nivel de autonomía “necesario” para que empiecen a “tener valor”), depende completamente de lo que deciden quienes sí son “personas”. La antropología individualista desemboca, como vemos, en una mentalidad en la que los seres humanos quedan divididos en clases o grupos. Unos carecen de dignidad y de derechos, por no haber alcanzado un cierto nivel de desarrollo; al máximo, tendrían aquellos derechos que les concedan benévolamente seres humanos que sí son importantes. Otros tienen plenos derechos, los que gozan de un pleno reconocimiento social y jurídico que les permite, por ejemplo, realizar contratos, contraer compromisos, gestionar una cuenta bancaria, etc. Fernando Pascual, ForumLibertas.