Kathleen Gilbert
Aún cuando debe afrontar la muerte de 160 millones de bebés en el vientre materno, simplemente porque eran niñas, el padre del moderno movimiento de control de la población ni pestañea. El problema del aborto selectivo por sexo ha estado ocupando recientemente un mayor espacio en los medios de comunicación, tras la publicación del libro de Maria Hvistendahl, “Unnatural Selection” [Selección Anti-natural], que fue revisado la semana pasada en el Wall Street Journal. En ese libro, la autor documenta la devastación causada por el extendido género-cidio femenino en los países que favorecen a los hijos varones sobre las hijas. Ella también registra una discusión sobre el género-cidio prenatal con Paul Ehrlich, autor del libro “La bomba poblacional”, publicado en 1977, un trabajo pionero en el moderno movimiento de control de la población. En “La bomba poblacional”, Ehrlich había mencionado la selección del sexo como una herramienta potencialmente eficaz para reducir la población, aunque los eficaces determinadotes prenatales del género, como el ultrasonido, no se habían inventado todavía. Cuando a causa de Hvistendahl debió afrontar recientemente su apoyo al aborto selectivo por sexo, Ehrlich aparentemente expresó su apoyo continuo de esa práctica. Ehlich le dijo a Hvistendahl que “sería una buena idea dejar que las personas hagan su opción, de tal forma que puedan tener menos hijos y podrían tener los que ellos quieran”.


