Ayer era el día de la Vida. Decidimos que «salvar bebés» era nuestra mejor contribución.
Un grupo de rescatadores Juan Pablo II decidimos hacer rescates antes de la manifestación. Repartiendo información de ayuda para no abortar una pareja se encarama con un rescatador. El novio comienza a insultarle, golpearle ante la pasividad de la chica. El rescatador no se mueve, este universitario de 24 años bastante corpulento no dice nada. El novio sigue insultándole, pero nosotros no podemos entrar en esa violencia. Sabemos que todo el entorno del aborto genera violencia, el aborto en sí es violento. La chica que va a abortar dice que «está a favor de abortar». Sonríe, el novio la acompaña. El rescatador agredido sigue callado. Decide que hoy es el día de la Vida, prefiere atender a una voluntaria que viene desde Málaga y lleva dos días aprendiendo a hacer rescates. 
A los 15 minutos, ya repuesto, habla con una chica extranjera. Le escucha y le da su teléfono. ¡Llamadme!. Hoy en «El Cementerio» Isadora, pese a la violencia que genera el aborto ha salvado otro bebé. Cada Vida Importa. Marta Velarde Mayol, rescatadora Juan Pablo II.



Un valiente defendiendo la vida del que no puede defenderse y sus padres condenan a muerte. Ojalá ese padre, con el tiempo, recuerde que un día un hombre defendió al hijo que no dejó nacer y él le respondió con golpes.