Carta a un amor perdido

Un niño que no nace es una carta de amor que no llega a su destino. Vuestra carta de amor, querida pareja. Ese amor lo rompió el aborto. Porque esa fue vuestra decisión final y así la respetamos. Hacía una semana que os habíamos acompañado a Madrina para que pudieseis comprobar, experimentar, que era posible, a pesar de vuestra juventud y a pesar de vuestros temores, llevar adelante el embarazo. Para nosotros supuso una inmensa alegría ver como dabais los primeros pasos hacia la vida. Después de la entrevista incluso teníais la gentileza de volver para darnos las gracias por todo. Fue hermoso, emocionante. Además, querido amigo, conocimos la historia de tu hermano. Un niñito de dos años que en el hospital está esperando un trasplante de estómago e intestino para salvar su vida. Nos impresionó el comentario de tu madre al conocer la noticia del embarazo y la decisión de abortar: «Nosotros y mil médicos más luchando por salvar la vida de tu hermanito y tú vas a matar a tu hijo. Dámelo a mí, que yo lo criaré». Maravillosa mujer tu madre. Quiero que sepáis que vais a contar con nuestras oraciones y con todo lo que esté de nuestra mano para que tu hermano se recupere y todo finalice bien. Por eso, cuando este sábado pasado os vimos salir del centro después de abortar, nos dio un vuelco el corazón. Casi no podíamos creer lo que estábamos viendo. Las espaldas cargadas, cabizbajos, los ojos llorosos, las piernas temblorosas, los pasos cortos, las miradas sombrías. Y un gran silencio. Tal vez porque el silencio es la forma más elocuente de decir que la vida es de cristal. Sí, eso queda después de un aborto. Esa carta que no llega a su destino, ese amor perdido. Un maravilloso acontecimiento, una aventura apasionante convertida en dolor y tristeza. No estamos para juzgar a nadie. La esquina de la Dator es nuestra casa, un hogar y una familia, y nadie juzga a un invitado sentado a su mesa. Como tampoco estamos para ocultar la verdad, la dura realidad de lo que ha pasado. Nuestras manos siguen abiertas y nuestros ojos nunca se cansarán de mirar hacia la vida. Ahora ya no ignoráis que existen muchas víctimas en un aborto. Dicen que la vida sigue. Eso dicen algunos. Pero pienso que es el tiempo el que pasa y que la vida no tiene por qué seguir de la misma manera a partir de ahora. Os deseamos lo mejor. El futuro está delante de vosotros y tal vez tengáis, algún día, deseos de escribir también una carta a un amor perdido. Que Dios os bendiga.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario