Un periódico norteamericano llevó a cabo hace tiempo un curioso experimento. En una fría mañana de invierno, situaron a un músico harapiento en una parada de metro tocando el violín. Un artista callejero más intentando ganarse la vida en una escena ya habitual de casi todas la ciudades. Interpretó seis piezas de Bach durante cuarenta y cinco minutos, tiempo en el que pasaron por esa estación más de mil personas. Los viandantes, absortos en las preocupaciones que tanto afanan nuestros días, apenas se dieron cuenta de la música. Algunos, sin prestar mucha atención, echaron alguna moneda y continuaron su ritmo normal. Muy pocos fueron los que se detuvieron a escuchar la música. Solo seis personas. El ensayo tenía una particularidad: el músico que tocaba de incógnito era Joshua Bell, un excepcional intérprete de violín, sin duda el más genial de nuestros días. Además, tocaba nada menos que un Stradivarius, uno de los instrumentos musicales más singulares y valiosos del mundo. Los aficionados a la música hacen horas de taquilla y pagan cientos de dólares por acudir a alguno de sus conciertos. Ese día estaba allí, al alcance de todos, y pocos parecían darse cuenta de ello. Pues bien, de otra excepcional experiencia somos testigos en las jornadas de rescates. Las mujeres que van a abortar o a pedir información sobre el aborto, puueden ser grandes oportunidades para escuchar la vida desde sus primeros pasos. Son piezas únicas, como lo son los violines Stradivarius, pero en manos de la vida. A veces, como aquellos ciudadanos atareados y presurosos, nos dejamos atrapar por nuestros propios argumentos, que no sirven a un corazón que no puede pensar en unos momentos de apuro como los que está viviendo. O darnos cuenta que solo debemos prestar atención a la melodía que está sonando y sentir que estamos experimentando algo absolutamente sublime, como aquel concierto. Quién sabe si lo necesario sea poner calma en el encuentro, bajar nuestras pulsaciones y escuchar lo que seguramente sea lo único importante: la vida. Escuchar con paciencia para no querer llegar rápidamente al final sin saber de ese emocionante principio y de todas las circunstancias que lo rodean. Porque si no llego a escuchar la música de la vida, seguramente no llegaré a entender su misterio. Y por qué no dejarme llevar por un solista que solo quiere tocar, convirtiendo así a una mujer en protagonista del más precioso concierto. Estas mujeres son las portadoras de una música que nos habla de esperanza, esperanza de la que todos debemos ser acreedores. Tal vez porque lo más importante de la música sea, sencillamente, escucharla y hacerlo con gratitud.
-
Entradas recientes
- Rescatadores y MasFuturo, ¿Qué hacemos?
- Encontraron en el cubo de basura bebés, manos, pies…
- TE ESTAMOS ESPERANDO¡
- Testimonio de una universitaria rescatadora
- Cientos de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido han iniciado procesos judiciales tras revelarse que el anticonceptivo inyectable Depo-Provera está asociado a un mayor riesgo de meningiomas
-

-

