Me pasan un teléfono de una chica que salía de recoger información de una clínica de abortos de Madrid. Quiere más información sobre ayudas para tener a su hijo. La rescatadora no le parece una pregunta especial, muchas preguntan sobre alternativas para salir adelante con su embarazo. Al cabo de un día la llamo. No me contesta. Le dejo un mensaje y un teléfono. Al cabo de unos días me hace una perdida. Cuando consigo hablar con ella está llorando. Quedamos para hablar y me confiesa que había mentido a la rescatadora, salía de abortar. No tiene ganas de vivir. ¿Por qué no estabais ahí cuando entré a hacerme el aborto?. 
Después de algunas horas se va a casa, necesita que la perdonen. Nos sentamos en una iglesia cualquiera, Dios hace lo demás. Marta Velarde Mayol, Rescatadores Juan Pablo II.


