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Un enterrador y una mula
De manera abrupta se me acercó un joven mientras hacíamos rescates para preguntarme la opinión sobre las recientes palabras del Papa sobre el aborto. No fue complicado observar que la injerencia tenía una intención distinta de la propia pregunta, hecho que certificó, acto seguido, «desenfundando» la cuestión de fondo: «no te importa estar haciendo escraches a las chicas que vienen a este centro». Procuro en estos casos hacer mutis por el foro y no distraerme del motivo que nos lleva a la puerta de una clínica abortista: ayudar respetuosamente a mujeres embarazadas. En resumen, el descarado sofista, al que calculo unas mil ochocientas semanas de edad (semana arriba, semana abajo) no consiguió su objetivo, pero me ha invitado a recordar una antigua parábola muy apropiada para ilustrar la anécdota. El protagonista es un caballo al que sustituiré, ustedes disculparán, con una mula por motivos puramente identitarios. El caso es que la susodicha quedó atrapada en un pozo viejo muy profundo. Al ser advertido, el propietario corrió a rescatar a su animal, pero ante la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo, dio la orden de sacrificar a la bestia tirando tierra en el pozo hasta ser sepultada. De esa forma y a medida que la arena caía sobre la mula, ésta la sacudía sin descanso y, acumulándose en el fondo, fue posibilitando su elevación. Los operarios se dieron cuenta de ello e incrementaron el ritmo para cubrir al animal, que iba ascendiendo cada vez más rápido hasta que logró su libertad. ¿Una mula inteligente? Puedo asegurar que no, pero lo que puedo declarar sin temor a equivocarme, es que la vida busca abrirse camino ante la muerte. Tal vez el derecho a nacer que todos tenemos, lo quieran ver algunos hundido en el negro aborto y condenado a una muerte por asfixia, pero esa tierra que arrojan afianza más el suelo bajo sus pies. La vida no se equivoca, y tiene razón dentro y fuera del seno materno. Porque la vida es verdad y esa verdad abrirá los caminos, hoy cerrados por los alquimistas del miedo, para llevar la libertad a millones de inocentes condenados a una muerte injusta y cruel. La vida es y será siempre nuestra esperanza. Lo demás es solo tierra.
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