Luces en la oscuridad

Hace algunos años, recién llegado a Madrid, me aficioné a montar en bicicleta. Llegaron estas fechas de otoño, con la caída temprana del sol, y me surgió la necesidad de comprar una luz. Asunto aparentemente sencillo que fui a solucionar a una tienda especializada en bicicletas: «mire usted, quiero una luz para mi bici». Hasta aquí todo perfecto, pero llegó la respuesta del dependiente: «¿quiere una luz para ver o una luz para ser visto?». ¿Para ver o para ser visto? Es cierto, no me avergüenza, todavía estoy valorando la respuesta y, eso sí, he dejado de montar en bicicleta. Un servidor quería una bombillita y se fue con un dilema filosófico de envergadura. Pero, anécdotas aparte, quisiera aprovechar esta historia para hacer seriamente una invitación a la Escuela de Rescates, nuestra Escuela. Y lo quiero hacer porque este dilema planteado por el amable comerciante se dilucida, sin la más mínima duda, en este maravilloso proyecto. Existen muchas mujeres embarazadas en peligro de aborto que desean ver una luz. Madres que no quieren realmente abortar, que cambian su primera decisión cuando atisban una puerta abierta a la posibilidad de seguir adelante con sus hijos. Por eso es tan importante que, simplemente, estemos allí. Esas luces «para ser vistas» no lucen para juzgar o condenar. Se dedican a estar ahí, presentes y permanentes. De manera agradecida, como un barco en alta mar; de manera generosa, como un faro entre las rocas. Luz que esas mujeres van buscando desde lo más profundo de su intimidad y que encuentran, de manera abierta y sincera, frente a una solución funesta e irreparable. Por otra parte, esas mismas mujeres que acuden a un centro abortista, por los motivos que sea, son luz para los rescatadores. Brilla dentro de ellas algo muy especial que todos nosotros necesitamos con urgencia: la luz de la esperanza. Tal vez, querido lector, tengas una situación parecida a la mía y ahora, metidos en el otoño y con una bicicleta… En la escuela serás la claridad suficiente para mujeres con verdadera necesidad de verte. Somos una pequeña llama, pero de enorme fulgor. Obtendrás una gran recompensa: ese otro resplandor necesario para ver la vida desde muy cerca. La vida así, te lo aseguro, es emocionante. La vida nos está esperando. Que Dios te bendiga.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

1 Response to Luces en la oscuridad

  1. Avatar de . . dice:

    Enhorabuena por vuestra labor y la valentía que demostráis con ello. Gracias. Por mi parte, si me lo permiten, seguiré participando en el blog, diciendo gilipolleces y animando para que ese proyecto siga adelante. Esta canción está dedicada a los rescatadores.

Deja un comentario