Canadian Centre for Bio-Ethical Reform

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3 respuestas a Canadian Centre for Bio-Ethical Reform

  1. Rescatador de Juan Pablo II dijo:

    Cuánto vale esta chica. No encuentro objeción seria en contra de nada de lo que dice nuestra colega canadiense. En España sufrimos el cinismo macabro de los que defienden ocultar el holocausto relativista lejos de las delicadas mentes y espíritus puros de los amados niños que ellos mismos llevan décadas escandalizando y ayudando a terminar en una vida adulta cutre y sórdida guinda al período de deformación sexual, insolidaridad de ídolos, morbo mediático y violencia a raudales. Menos mal que la casi perfecta propaganda de la superreligión occidental es eso mismo: casi perfecta porque casi nadie escapa, pero este “casi” vale tanto como el testimonio de nuestra amiga norteamericana. Extendámoslo.

  2. . dijo:

    Ante todo gracias por tu labor, vuestra labor. Sois cojonudos. Qué bien concluyes: ¡extendámoslo! Y añadiría, ¿qué podemos perder? La sociedad sigue sin entender que los términos aborto y vida son antagónicos (qué bien lo muestran unas imágenes ¿verdad?) y, por lo tanto, es una falacia creer que deba existir un debate, un acercamiento o una mesa de negociación llena de supuestos, de la que nos levantemos contentos después de haberle estrechado la mano a la maldita parca o a sus sucios testaferros, me da igual. Es seguro que debemos mostrar la realidad del aborto y a los jóvenes antes que a nadie. Vivimos en un banquete preparado por el relativismo en una celebración de cínicos ensoberbecidos en su poder, garantía, nombre y salvaguarda de una aritmética del mal que destruye todo lo que toca. Solo existe el poder en esta casta consagrada a legalizar pleitesías arrogantes. ¡Un derecho a matar! Conocen el camino: el relativismo crea cínicos y éstos, destilan indiferencia. Qué bien lo has expresado. Lo de la “súper religión” no lo he pillado muy bien. La práctica de la religión inicialmente tiene más que ver con la creencia que con la fe (Marcos 16: 15-18). Es decir, con el testimonio. Quien sabe si, en lo referente al aborto, y esto es una reflexión que cada uno debe hacer sobre sí mismo, los que defendemos la vida lo hemos hecho con la suficiente fuerza y convicción. Lo dejo caer pero, quizás, nosotros mismos hemos sentido miedo de esa verdad, de su manifestación y, lo más importante, de las consecuencias de mostrar esa verdad. Ese testimonio que hemos dado, y es palmario con los más de trescientos veinte abortos diarios en nuestro país, no ha sido suficiente. Tuvimos una oportunidad única en un glorioso octubre, hace ya cuatro años, con una asistencia superior al millón de personas en aquella maravillosa concentración a favor de la vida. Podemos hacer números, si queréis, pero cada uno de los que fuimos allí, ¿no hemos sido capaces de dar un testimonio radical y valiente, a veinte, a treinta personas, todo lo más, de nuestro entorno laboral, de nuestras amistades, conocidos, familia…? Pues no, no lo hemos sido, de lo contrario España hablaría en términos de vida y no de muerte. Nos faltó valor y nos sigue faltando valor. Pero a ti, querido amigo, no te falta. De ahí ese ¡extendámoslo! Y por eso tan importante, después de salvar vidas, es la tarea que hacéis frente a los abortorios. Sois testigos, pero también testimonio. Que Dios os bendiga. En cualquier caso, y esto es para todos, con la vida siempre “llegaremos” a tiempo. Va por vosotros.

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