Violada, descubrió por sorpresa su embarazo; no abortó y el médico que lo propuso lloró

Violada, descubrió por sorpresa su embarazo; no abortó y el médico que lo propuso lloró
Jennifer Christie (no es su nombre real), esposa y madre de cinco hijos, residente en Carolina del Norte (EEUU), fue violada en un viaje de negocios. Descubrió por sorpresa que estaba embarazada. Muchas personas en su entorno, y médicos, le proponían abortar, e incluso daban por supuesto que era lo único que podía hacer. Pero ella enfrentó todo de otra manera más esperanzada. Este es su testimonio en primera persona. El pasado mes de enero yo estaba de viaje por negocios y me hospedé en el pequeño hotel de una ciudad universitaria [la protagonista decidió reserva de ciertos nombres por decisión de su familia; ndr]. Para el mes siguiente, tenía programado trabajar en un crucero. El segundo día después de embarcarme fui golpeada por una repentina disentería que no superé con los antibióticos. En cuanto atracamos en Cartagena (Colombia) me llevaron al hospital para ver qué sucedía conmigo. Preocupados por mis problemas intestinales, me llevaron a realizar un ultrasonido… y entonces vimos el pequeño ‘guisante’, mi hijo. De regreso en el barco, les compartí a los médicos una versión abreviada de mi historia. ¡Ellos me pusieron en cuarentena! ¿Evitar suicidio? ¿Temían que por algún brote psicótico yo saliera corriendo desnuda por el barco? Quién sabe. Hubo un montón de incómodas cuestiones que discutí llorando en cada llamada telefónica que hice a casa esa semana, pero nunca consideré ni salió de mis labios el “hacerse cargo de eso” (abortar-matar al bebé).Tampoco mi marido. Cuando le dije que estaba embarazada, me dijo con voz tranquila y firme:

– Está bien. Está bien… Bien… Todo está bien.  Yo le pregunté: – ¿Qué quieres decir con que todo está bien?.

-Quiero decir que podemos hacer esto. Vamos a salir adelante. Todo irá bien. Y que… ¡me encantan los bebés! Esto es un regalo. Esto es algo hermoso que viene tras algo terrible. Podemos hacer esto. Y en ese mismo momento empecé a sentir los alegres movimientos de la nueva vida en mi vientre, floreciendo en mi corazón. Este nuevo amor que crecería con tal fuerza que doblegaría cualquier inquietud o angustia. Y mi marido estaba en lo cierto. Podríamos hacerlo.En mi última mañana a bordo de la nave, le dije al equipo que me cuidaba: -Si alguna vez se acuerdan de esto, si alguna vez se preguntan lo que me pasó, sólo piensen en que habré tenido un hermoso bebé en octubre de 2014. ReL.

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