Madre heroica opta por la vida de su hijo

Ricardo tenía sólo dos meses de concebido cuando su madre, María Cristina Cella, descubrió que estaba enferma de cáncer. Era el año 1994, en una ciudad italiana cerca de Milán. María Cristina y Carlo Mocellin, hasta ese momento, eran unos padres felices. Tenían otros dos hijos, Lucía y Francisco. Podían decidir el uso de medicinas para curar a la madre, pero a riesgo de que Ricardo muriese. Cristina tomó una decisión valiente, difícil, heroica. En vez de someterse al tratamiento médico, decidió esperar: primero está la vida de Ricardo, y luego su vida. Ricardo nació a los pocos meses, mientras el cáncer avanzaba con velocidad en el cuerpo de su madre. De nada sirven las dolorosas sesiones de quimioterapia. Un año después, el 22 de octubre de 1995, la muerte había triunfado sobre Cristina. Tenía sólo 26 años de edad. Cristina les mostró lo que significa amar hasta dar la vida. Además, quiso dejar a Ricardo una carta, escrita un mes antes de morir.  “Querido Ricardo, tienes que saber que no estás aquí por casualidad. El Señor ha querido que tú nacieses a pesar de todos los problemas que había.  Papá y mamá, puedes comprender, no estaban contentos con la idea de esperar otro niño, puesto que Francisco y Lucía eran muy pequeños. Pero cuando supimos que tú estabas ahí, te hemos amado y querido con todas nuestras fuerzas. Recuerdo el día en el que el doctor me dijo que volvían a diagnosticarme tumor en la ingle. Mi reacción fue la de repetir varias veces: « ¡Estoy embarazada! ¡Estoy embarazada! Señor doctor, ¡estoy embarazada!».  Para afrontar el miedo de ese momento recibimos una gigantesca fuerza de voluntad para tenerte. Me opuse con todas mis fuerzas a renunciar a ti, tanto que el médico comprendió todo y no añadió nada más. Ricardo, eres un regalo para nosotros.  Aquella tarde, en el coche, de regreso del hospital, cuando te moviste por vez primera, parecía que me decías: “¡Gracias, mamá, por amarme!”  ¿Y cómo podríamos no amarte? Tú eres una joya, y cuando te miro y te veo tan guapo, avispado, simpático…Pienso que no existe ningún sufrimiento en el mundo que no valga la pena por un hijo. El Señor ha querido llenarnos de alegría: tenemos tres niños maravillosos que, si Él así lo querrá, con su gracia, podrán crecer como Él desee. Sólo puedo dar gracias a Dios porque ha querido hacernos este regalo tan grande, nuestros hijos. Sólo Él sabe lo mucho que querríamos tener más hijos, pero por ahora es imposible”  (Cristina, 24 de septiembre de 1995, Hospital de Marostica (Italia). Observatoriobioetica.org

 

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2 respuestas a Madre heroica opta por la vida de su hijo

  1. fallenangel dijo:

    Si a ella no le importó dejar a sus tres hijos huérfanos de madre por que se cumpliese la voluntad de una divinidad, a mí todavía menos. Sarna con gusto, no pica. Que se arreglen sus hijos, el viudo y a los que les toque directa o indirectamente este caso. Ni esa divinidad que jamás se ha visto ni oido ni nadie más les va a ayudar. Si deciden aferrarse a deidades, esoterismos y cuentos para no dormir para seguir adelante con sus vidas, allá ellos.
    Yo sólo conozco una verdad irrefutable: ya puede uno creer en deidades o seres de inframundo, rezarles u ofrecerles sacrificios, que cuando tiene que estar fastidiado o morirse, se fastidia o se muere sin remedio. Queda creer en uno mismo y en su fortaleza interior, pero no todo el mundo es capaz y los que hay que necesitan un bastón llamado dios, alcohol, drogas, pastillas (por cierto, yo ya he superado mi depresion, se acabaron los antidepresivos, que debía estar causada por un desequilibrio hormonal que arregló la histerectomia. Y a mi no me han arreglado la papeleta ni los psiquiatras, ni los psicólogos, ni cristo que lo fundó y sé que para ello no dependo más de mi y de mis bolas) o lo que sea.

  2. fallenangel dijo:

    Conozco a una gran persona que no cree en dios: no lo necesita y no va a misa ni arrastras. Respeta las creencias de los demás excepto en los casos de irracionalidad fanática. De hecho, su madre es católica, va a misa muchas veces, y ha tenido amigos con ferreas creencias religiosas que no son ni la cuarta parte de estables y fuertes mental y emocionalmente que él.
    Es un minero asturiano retirado por accidente laboral y posteriores secuelas, un ex militar con varios galardones y con una sangre fría y coraje poco habitual, pero con un corazón de oro. Es muy buena persona, con grandes virtudes y objetivamente casi ningún defecto, únicamente la terquedad en ocasiones, pero incluso para eso es admirable. En mis treinta y seis años de vida no he conocido a otra persona que pueda compararsele ni siquiera un poco. Él es un 10, un 9.75 si atiendo a ese dicho que dice que nadie es perfecto.
    Ha tenido una vida triste, injusta y dura, pero a pesar de ello, es bueno, compasivo, altruista. Todo aquel que lo ha conocido ha tenido un tesoro. Pocos le valoraron como se merecia.
    Actualmente está muy enfermo. Si alguien se merece el cielo, es él.

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