Fue madre tras ser violada, a los 12 años. Hoy pide a Parlamentarios chilenos que rechacen ley de aborto

Fue madre tras ser violada, a los 12 años. Hoy pide a Parlamentarios chilenos que rechacen ley de aborto

“Iba de regreso a casa cuando de improviso se detuvo a mi lado un coche rojo. Venían dos personas. El conductor me preguntó por una dirección y en los segundos que me tomé para pensar, el copiloto ya se había bajado y sin alcanzar siquiera a gritar me subió en la parte de atrás del coche…”
Así comienza narrando a Portaluz Lianna Rebolledo, las horas de pánico, terror y barbarie que a sus doce años padeció a manos de dos hombres que en la ciudad de Los Ángeles (USA) la secuestraron, torturaron y violaron. Hoy, a sus 35 años, las cicatrices por las heridas cortantes que le dejaron en su rostro  ya no son visibles, gracias a la ciencia médica. Pero el síndrome post traumático la acompañó por años. Incluso en los primeros días, luego de su calvario, intentó suicidarse ingiriendo todos los antidepresivos que le habían entregado para calmar su angustia y crisis de pánico. Cuando en urgencias del hospital le practicaron un lavado de estómago y luego una ecografía para controlar que no quedaban restos ni otros daños interiores, recibió una inesperada noticia: Estaba embarazada. El pasado 2 de junio Lianna estuvo en Chile y dio su testimonio ante los parlamentarios de ese país sudamericano, argumentando el por qué considera al aborto una violencia contra la mujer, especialmente si su embarazo es –como en su caso- producto de una violación.

Lianna, tenías sólo 12 años cuando supiste que estabas embarazada. ¿Fue libre tu decisión de rechazar el aborto?
Luego de ser violada, cuando ya estaba en casa, me atormentaba pensando si podría haber hecho algo para evitar que me ocurriese. ¿Por qué no corrí? ¿Por qué no me fui por otra calle? ¿Por qué no grité? Me culpaba. Llegué a sentirme culpable de lo que me había pasado.  Y ese sentimiento de pánico si tenía que salir a la calle. No entiendes por qué tanta violencia, por qué tanto daño, por qué agreden… no lo puedes entender, no encuentras respuestas. Era un calvario, sentía terror. Miraba mi rostro en el espejo y sólo veía una cicatriz. Y en un momento, cuando no podía más con mis pesadillas me tomé todas las pastillas que encontré. Me llevaron a urgencias y allí el médico me dijo que tenía trece semanas de embarazo.. El médico me dice:
«Sí, estás embarazada, tienes trece semanas –decía el médico…-, pero la ley está de tu lado, la ley te va a apoyar. No tienes que vivir con las consecuencias. Además no sabes qué tipo de genes va a tener y como eres muy chica sería difícil que se logre completar este embarazo porque tienes un vientre infantil». Yo lo escuchaba con su oferta para que abortase pero en esos momentos a mí lo que me dolía era lo que me había pasado. ¿Qué resuelvo abortando?, pensé.  Yo no sé si fue madurez lo de mi reflexión, pero lo único en que pensé se lo pregunté al doctor y le dije: «¿Al abortar voy a olvidar la violación? ¿Ya no voy a tener pesadillas? ¿Voy a dejar de sentir miedo si salgo a la calle?» El doctor me respondió que no. Entonces en mi cabeza pensé… ¿por qué quiere que aborte si no voy a solucionar nada? Si hay una personita en mí ¿por qué la voy a hacer pagar por algo que no cometió?  Luego, cuando mi mami (Eloísa) supo que yo estaba embarazada no me dijo tenla o no lo tengas. « Lo que tú quieras hacer yo estoy contigo», fueron sus palabras. No influyó en mi decisión. + en PortaLuz

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