Su quinto aborto: matar es fácil

Nueva manifestación contra el aborto

Susana intentó parar el quinto aborto de su amiga. Ella misma estuvo a punto de abortar a su hijo pequeño y ahora es al que más quiere. No sabe cómo hacerlo. Se presenta en la asociación MásFuturo desesperada, ¡Me tenéis que ayudar, igual que hicisteis conmigo!. Susana no tiene una buena situación económica ni sentimental, pero está saliendo adelante poco a poco. Se la ve feliz. No entiende como su amiga que no tiene sus problemas económicos, que a su niña de 9 años se la cuidan y mantienen unos familiares o que rechaza cualquier trabajo que sea de más de 4 horas puede decidir, porque es “legal”, abortar a su hijo. Pero Susana sabe que su amiga siempre está triste, y como ella dice no se siente bien consigo misma. Matar a quien no se puede defender es fácil. Porque en España, decidir que tu hijo no viva es un derecho. Marta Velarde, asociación MásFuturo

 

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2 respuestas a Su quinto aborto: matar es fácil

  1. fallenangel dijo:

    Lo que tiene que recomendarle la amiga a esta aficionada a los aspirados uterinos no es que no aborte, sino que utilice un buen método anticonceptivo, incluso que se plantee seriamente una ligadura de trompas y, ya de paso que va al médico, que pase por la consulta de un psiquiatra para que la evalúe porque, dado su historial vital, puede que tenga algún trastorno mental, tenga acceso a un certificado de discapacidad, una paga y más acceso a trabajos lights, con lo cual si es una vaga redomada le va a venir de cine. A ver si así se centra en algo que sea más productivo e interesante que embarazarse y abortar.

  2. Pararrollos dijo:

    “Antes de nacer”, de G.K. Chesterton

    Si los árboles fueran altos y corta la yerba,
    como en algún cuento de locos,
    si aquí y allí hubiera un mar azulado
    más allá de la tierra.

    Si colgara fija en el aire una hoguera
    para darme calor todo el día,
    si un pelo verdoso sobre los montes creciera,
    ya sé bien lo que haría.

    En la oscuridad me encuentro: soñando
    ojos grandes, amables o fríos,
    y calles sinuosas y puertas calladas
    y tras ellas hombres bien vivos.

    Vengan las tormentas: prefiero una hora,
    y libertad para que luche y llore,
    a todas las edades en que he gobernado
    los imperios de la noche.

    Si me concedieran permiso
    para vivir en el mundo,
    me portaría muy bien todo el día
    que pasara en esa tierra de hadas.

    Jamás escucharían de mi boca
    una palabra de egoísmo o desprecio,
    si tan sólo pudiera dar con la puerta,
    si tan sólo naciera.

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