¿Qué pasó en el quirófano?

Un estudiante de medicina, totalmente a favor del aborto aprovechó la oportunidad para ver uno, no pensó que le pudiera afectar. Él pensaba que era muy pequeño. que la mujer debía elegir…

Cuenta: “Ese verano, fui aceptado en un programa en la ciudad de Nueva York en el que se nos permite seguir a los médicos y ver todo tipo de acciones médicas. Cuando me dieron la oportunidad de ver un aborto, no dudé en aceptar la oferta. Era algo nuevo, nervioso y emocionante que nunca había visto.
¿Qué pasó en el quirófano?

Cuando entré en la sala de operaciones, me sentí como cualquier otra persona. En la mesa frente a mí, vi a una mujer, con las piernas levantadas como si estuviera dando a luz un niño aunque estaba dormida. Junto a ella había una bandeja de instrumentos para el aborto y una máquina de vacío para aspirar los tejidos fetales del útero. Los médicos se pusieron sus batas y máscaras y comenzó. El cuello del útero se mantenía abierto con un instrumento de metal crudo y un gran tubo transparente estaba atrapado dentro de la mujer. En cuestión de segundos, el motor de la máquina se activó y la sangre, los tejidos y los órganos diminutos se sacaron de su entorno en un filtro. Un minuto después, el vacío se detuvo. Se retiró el tubo y, pegado al extremo, había un cuerpo pequeño y una cabeza atada al azar, y el cuello roto. Las costillas se habían formado con una piel delgada que las cubría, los ojos y los órganos internos habían comenzado a funcionar. El pequeño corazón, obviamente un niño pequeño, acababa de parar, para siempre. Se abrió el filtro de vacío y se tuvieron en cuenta los pequeños brazos y piernas que habían sido arrancados del cuerpo. Los dedos de las manos y los pies tenían el comienzo de sus uñas. Los médicos, orgullosos de su trabajo, volvieron a montar el cuerpo para mostrarme. Las lágrimas brotaron en mis ojos cuando sacaron al niño de la mesa y metieron su cuerpo en un contenedor para su eliminación. Dado que este aborto se realizó por succión, el bebé debe haber sido menor de 13 a 14 semanas, pero aun así su humanidad fue evidente.

¡¡Nunca me lo voy a quitar de la cabeza!!

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