¡Han matado a Gabriel!

Desde hace dos semanas no paro de rezar. Una compañera de hace tiempo está embarazada. Y su prioridad es “quitárselo de en medio”, abortarlo. El qué dirán ha podido a la vida de ese bebé. Vivimos en una ciudad costera de España. Toda la familia de ella la van a marginar si se enteran que está embarazada. Y ella no quiere complicaciones. Y al final decidió que su hijo no viviera. No puedo hablar. Estoy triste porque no he podido salvar a ese bebé. Yo no he tenido una vida fácil, he tenido que salir adelante en un camino muy duro. Pero estoy orgullosa y sobre todo de apoyarme en Dios. Por eso solo con El le digo:

Querido señor:.
Hoy en vísperas de tu Santísima Madre María, he recibido una devastadora noticia. Ha muerto un inocente a manos de su misma madre, se me desgarra el alma, mis lágrimas resbalan por mi rostro amargamente al recordar está trágica pérdida y el experimentar lo muy limitados que estamos cuando no nos sostienes con tu gracia. Conocí a ……. Hará cosa de tres veranos, trabajaba en un restaurante que hay abajo de mi casa. A pesar de nuestras diferencias de cultura y religión conectamos genial ya que las dos teníamos una situación  similar, conocíamos el sufrimiento en nuestra propia carne. Compartimos muchos momentos de risas, ternura, sufrimientos junto con nuestros hijos, hasta que un día quedó embarazada. Para ella fue una maldición pues en su cultura una madre soltera es muy juzgada, también se añade la incapacidad que hay hoy en día en esta sociedad que te incita al vivir haciendo lo que nos da la ” gana” y estar esclavos del qué dirán. Señor, yo intenté hasta donde pude. Ella no quiso escuchar, cerró su alma y endureció su corazón. Dio la ” casualidad” de que una antigua conocida regreso a formar parte de mi vida. Le comenté el caso y me puso en contacto con varias personas para que pudieran aconsejarme. Aunque físicamente estaban lejos no dudaron ni un instante para darme su corazón, me orientaron para mantenerme firme ante esta adversidad. Me puse en movimiento mediante la oración, avisé a mis hermanos de fe para que la unión fuera más fuerte, hasta con mi dulce y amada hija fui al sagrario para rezar la hora de la misericordia. Pero no pudo ser, tu dejas  nos dejas libre y entraba en tus planes. Solo y desde aquí, te quiero agradecer por todo lo que me has regalado hasta mi propia vida y el haber permitido darla. Gracias por todo lo bueno que sale de mi, sin tu amor nada habría sido posible. Sé que nada se escapa de tu mirada y que ninguna lágrima se derrama en vano. Ahora tengo un ángel en el cielo aún no sabiendo su sexo  su nombre está sellado en mi corazón. Amado Gabriel eres un ángel de vida eterna . Soy Judith, una española que te pide el ¡FIN del ABORTO!
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