En México Distrito Federal se legalizó el aborto hace más de cinco años y hasta la fecha ha cobrado más de sesenta y cinco mil víctimas. Allí existe un santuario en memoria de los bebés abortados. Esta iniciativa se llevó a cabo por un grupo de activistas provida que, después de la legalización del aborto, acometieron este proyecto. Contó con la maravillosa donación de unos terrenos cercanos a uno de los cementerios más grandes de la ciudad, la participación gratuita del arquitecto que diseñó el memorial y del constructor que ejecutaría las obras, incluso las esculturas fueron también donadas a este sueño. Todo parecía lograrse hasta que las autoridades gubernamentales paralizaron el proyecto, ya que prohibieron que fuesen dañados dos árboles centenarios que había en el terreno. Dos árboles parecían tener la culpa. El sueño de que se levantara un monumento homenaje a las víctimas del aborto se convirtió en algo imposible. Pues bien, providencialmente uno de esos árboles pereció durante una tormenta al ser alcanzado por un rayo, y al poco tiempo el otro árbol enfermó y rápidamente murió. Así, un año después de la entrada en vigor de la ley más permisiva de todo el país contra la vida gestante, se inauguró el santuario que preside la Virgen Mar

ía, Madre de los Niños no Nacidos, que arropa en su seno a todos estos bebés, junto a una placa que reza una petición que también hacemos nuestra: «Coloca en el corazón del mundo un renovado respeto por la vida, desde el momento de la concepción. Amén». Varios grupos provida rezan el Rosario regularmente en el lugar y se celebra una Misa todos los meses para poner fin al asesinato de los concebidos. Desde aquí levantamos el corazón para brindar por todos ellos, el mundo no es igual sin ellos.


