¡Hemos podido abrazarlo, quererlo, que conozca a sus padres!

Durante el embarazo de Mariona, mi mujer, se detectó que nacería con un problema importante  de corazón, casi imposible de solución médica por la extraña patología : las arterias aortas muy estrechas sin que pudiera circular riego sanguíneo y unas venitas que llegaban al corazón y que habría que ir quitando paulatinamente porque no están presentes en ningún organismo humano. Lo único que cabía era dejarle nacer e intentar cateterismos para ensanchar las arterias, algo que han intentado y no ha funcionado ( le han sometido a 3 cateterismos). Hasta aquí podría ser uno más. Pero es que Iñaki (en la foto) ha tenido unos padres que como muchos anónimos, han decidido NO ABORTARLO.

Sus padres le han dedicado esta carta: Iñaki se ha ido al Cielo. Se nos ha adelantado. Se fue arropado con todo nuestro amor. No lo esperábamos pero sabíamos que estaba enfermo y había mucho riesgo. Hemos llorado mucho y tenemos una partecita de nosotros arrancada pero sentimos mucha paz y mucho amor, de verdad. Y la gran dicha de haber podido de cuidar de Iñaki, de amarlo y de dejarlo de vuelta en manos de la Virgen. Ella nos lo prestó un tiempito, y aceptamos acogerlo con la misión de amarlo el tiempo que Dios quisiera, aunque sabíamos que venía enfermito. Ha sido una pasada. Y sigue siéndolo, pues sentimos que es él el que nos arropa y nos acoge a nosotros ahora desde el Cielo con la Virgen. Esto no es un consuelo de tontos, si hubierais visto lo que hemos sentido al desconectar a Iñaki de la máquina que lo tenía vivo. Llenos de paz, llenos de gratitud, de amor y de gozo el que hemos sentido, y al dejarlo marchar ver cómo nos arropaba de verdad, un calor increíble y una paz que inunda el alma. Mariona me decía ayer que ya no tenía miedo a morir porque estaba Iñaki esperándonos. Eso sentimos y en eso creemos. Repetiríamos cada segundo de los que hemos vivido con Iñaki aunque volveremos a sufrir este dolor. ¡Qué incomprensible es la Cruz, pero cuánto amor se encuentra en ella cuando se acepta y se abraza! Dios sabe más, mucho más, y sentimos un grandísimo dolor pero un grandísimo amor que nos acoge. Estamos seguros de que Iñaki cuidará a nuestra familia desde el Cielo. Y el día que nos marchemos, – que a todos nos tocará – estará en la puerta del Cielo para darnos un grandísimo abrazo. Muchas gracias por vuestro amor, vuestras oraciones, vuestro cariño y vuestra cercanía. Os queremos mucho.

 

 

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