Sara Giromini, convertida en pro-vida tras abortar y experimentar las “mentiras” de este movimiento violento feminista afirma: “Es un asesinato que mata al niño y a la madre”. Sara Fernanda Giromini, conocida como Sara Winter cuando fundó la rama brasileña de la organización feminista femen, acaba de contar su historia en el Senado de Brasil. Convertida ahora en una activista pro-vida tras abortar a su primer hijo y experimentar “las mentiras” de este movimiento en el que las mujeres protestan violentamente con el torso desnudo, ha exigido al parlamento de su país que no legalice el aborto libre tras reabrir el debate a consecuencia de los efectos del virus Zika. El gobierno brasileño estudia legalizar el aborto libre tras el debate reabierto a consecuencia de los efectos secundarios que puede producir en los niños el virus Zika, que continúa creando estragos en Brasil, donde ya se ha dado más de 120.000 casos. Ante esta amenaza, Sara Giromini ha sostenido en el Senado brasileño que “no se puede comprobar que el virus Zika se asocie a malformaciones fetales”, según recoge la web italiana La Nuova BQ. La ex Femen ha condenado el aborto “también en aquellos casos en que el niño está realmente enfermo. Se trata de un asesinato que no sólo mata al niño, también mata a la madre». La ex femen ha relatado su triste experiencia en el Senado: «Este feminismo utiliza a las mujeres como objetos asequibles y útiles con el fin de encender el odio contra la religión cristiana, contra los hombres y contra la belleza de las mujeres. No tienen ni idea de lo que significa vivir con esta culpa tras abandonar el movimiento feminista”. Sara Giromani que se fotografió desnuda con otra mujer, besándose y como si estuvieran crucificadas frente a una parroquia, ha pedido perdón a los cristianos por el daño que les ha podido causar sus manifestaciones violentas y ofensivas. Ahora ha denunciado en el Senado brasileño las consecuencias devastadoras del aborto. “Creí que el movimiento feminista era una familia y que me ayudarían, pero cuando me quedé embarazada y sin dinero, con la necesidad de salir de una relación violenta y abusiva, lo único que encontré entre mis compañeros de femen fue desolación. Me empujaban a abortar porque lo que tenía dentro era solo un grupo de células. Sin embargo, tengo pesadillas con mi hijo abortado”, ha relatado en el Senado. Denuncia asimismo que las feministas en Brasil viven y trabajan constantemente para legalizar el aborto y cuentan con las ayuda de ONG´s internacionales. “El aborto ha producido suicidios, depresión y síndrome post – aborto”, afirma. Giromini también declaró en el Senado: «Vine aquí para denunciar el hecho de que el movimiento feminista brasileño tiene un grupo de Facebook que empuja a las mujeres a tener un aborto y que se mueve para recaudar fondos y comprar medicamentos para abortar. En la Iglesia he encontrado personas que ayudan a las mujeres al cambio”. Sara Giromini ha publicado el libro: “¡Perra, no. Siete veces fui traicionada por el feminismo! . ReligionConfidencial
-
Entradas recientes
- Rescatadores y MasFuturo, ¿Qué hacemos?
- Encontraron en el cubo de basura bebés, manos, pies…
- TE ESTAMOS ESPERANDO¡
- Testimonio de una universitaria rescatadora
- Cientos de mujeres en Estados Unidos y Reino Unido han iniciado procesos judiciales tras revelarse que el anticonceptivo inyectable Depo-Provera está asociado a un mayor riesgo de meningiomas
-

-




Hungría y Polonia: países valientes que se enfrentan a la Europa Pro aborto. Hungría ha blindado su constitución: proteger al no-nacido “desde el momento de la fecundación”. Después de estás sometida más de 50 años al régimen comunista. Su presidente, Viktor Orbán, ha sabido llevar la presión de Europa con una diplomacia increíble. Pero han ganado ellos, el pueblo húngaro. (foto, relevo presidencia Europea).
Polonia ha oído a su pueblo. Tenían una ley de supuestos, pero a diferencia de España, se ha cumplido a «raja tabla», nadie fuera de la ley. Esto redujo el número de abortos a la mitad y el número de abortorios (en España cada año aumenta el número de abortorios). Ahora se plantean «NINGUNA LEY DEL ABORTO». El pasado domingo 140 ciudades se manifestaron por «NINGUNA LEY ABORTIVA». Y ahora nos preguntamos: ¿estará Europa saltándose la mayoría democrática de Polonia?













El gobierno polaco se encuentra bajo una fuerte presión e intimidación a causa de la iniciativa ciudadana para prohibir el aborto, que pronto se va a discutir en el Parlamento. Una prueba de la solidez de la democracia, ¡hasta cuanto puede aguantar el pueblo polaco frente a la presión Europea!. El partido de la Ley y Justicia (PiS), promotores de NINGUNA LEY DEL ABORTO, tiene muchos enemigos que tratan de presentarlo como una amenaza para la democracia y la libertad. Para muchos polacos, esta crítica es difícil de entender.
El partido llegó al poder en una elección democrática en 2015, y pronto tendrá que hacer frente a la propuesta de ley, una vez más gracias al proceso democrático. El proyecto de ley requerirá 100.000 firmas, que se reunieron en las calles por un número masivo de voluntarios. En la forma más pura de la democracia en acción.


Un trabajador de la industria aborto que dejó su trabajo en la multinacional del aborto, Planned Parenthood contó como un colega suyofue testigo de un aborto de unos cuatrillizos. Dos de los bebés tenían sus brazos envueltos alrededor de «unos a otros», cuenta la lider ProVida Abby Johnson que le había llegado en un correo electrónico. La mujer acudio al abortorio con mucho dolor después de haber tomado una dosis muy fuerte de misoprostol para abortar sus cuatrillizos. Ella ya estaba en su segundo trimestre de embarazo. «Nos guió al cuarto de baño, y la sentaron en el inodoro», escribió. » Nos quedamos horrorizados, el primer bebé cayó por el inhodoro, dos de ellos se quedaron colgando abrazados, el cuarto lo sacaron en el quirófano». Ese día dejo de trabajar en el abortorio y consigui que cuatro colegas suyos también lo dejaran. En total lo han dejado ya 121 trabajadores de los abortorios gracias a Abby Johnson y su organización, ATTWN (And Then There Were None), 



