Cuando hacemos algún rescate sentimos una alegría especial, y ponemos nuestra confianza en que ese niño llegue a ver este mundo. Un mundo con luces y sombras en el que ellos son, como Cristo, juzgados y condenados a muerte porque, puestos al nivel de las cosas, molestan. Un mundo en el que yo, a pesar de todo, sigo creyendo que la bondad vive en cada ser humano, en algunos muy escondida. Solemos distinguir a las mujeres que ya han abortado porque salen con un sobre pequeño blanco y con el esparadrapo de la vía. En ocasiones no vemos ni una cosa ni la otra, pero su rostro lo evidencia. Algunas intentan ocultarlo, como si no hubiera pasado nada de importancia en sus vidas, como si salieran del dentista o del dermatólogo. Otras salen temblando, a veces solas, con las marcas de haber llorado. Pero todas tienen en su mirada algo que me estremece la sangre. Es una mirada vacía, perdida, consumiéndose por algo que ellas no alcanzan a poner nombre. Muchas veces llevan los ojos enrojecidos, y el rostro pintado de la tristeza más cruel. Hay sábados en los que sus miradas me persiguen durante horas y horas, y al recordar sus ojos siento que lágrimas de un ácido dolor intentan salirme. Y las veo a ellas en el Mundo de las Lágrimas. Veo las lágrimas que muchas quisieron derramar sobre el hombro de alguien que no las escuchó, veo a las que lloraron solas y las que prefirieron no llorar…
Ellas, postradas ante el falso altar de la diosa libertad, le han entregado como ofrenda al hijo que llevaban en sus vientres. Ya nunca sabrán cómo era el bebé que albergaban. No sabrán qué mensaje de esperanza traía al mundo y, sobre todo, cómo las habría amado. Nunca verán el color de sus ojos, ni se quedarán contemplando sus miradas. No podrán acariciarlo, ni sorprenderse ante su primera sonrisa, no conocerán la tibieza y suavidad de su olor, no sentirán el calor ni la ternura de su cuerpecito, ni verán sus manitas descubriendo el mundo… Ellos no llegarán a un mundo en el que está de moda considerarles un problema, una amenaza a la tranquilidad, una situación que postergar… y un derecho matarlos. Alejandra Mª R. A., Rescatadora Juan Pablo II.

Numerosas organizaciones de Argentina han convocado para el sábado 24 de agosto, en Buenos Aires, una manifestación ante la exposición fotográfica «11 semanas, 23 horas, 59 minutos» de la ONG abortista Amnistía Internacional, que busca promover «la necesidad de despenalizar el 
‘Dinasty Duck’ es uno de los reality de mayor éxito de la televisión en Estados Unidos. Casi 12 millones de espectadores ven un programa que muestra la vida de los Robertson, una familia que dirige un negocio familiar denominado “Comandante Pato” y que fabrica productos para los cazadores de patos. El vicepresidente ejecutivo del canal A&E afirma que este programa gracias “a sus personajes auténticos y atractivos, Dinasty Duck se ha convertido en algo más que un reality, es un fenómeno cultural”. La familia Robertson está utilizando la fama que están consiguiendo por el reality para alertar de los males del aborto y fomentar la abstinencia y la adopción como alternativas reales a lo que se ofrece en la sociedad de hoy.ReligionEnLibertad.
“Como bombero y paramédico, prácticamente he visto de todo. Presenciar emergencias y catástrofes como parte de mi trabajo trae consigo muchas emociones. Pero la crisis emocional más grave que tuve en mi vida fue cuando me enteré de que fui concebida en un acto de maldad. Jamás pensé escuchar las palabras “concebida en una violación”, cuando me puse en contacto con mi madre biológica hace algunos años. Escuché el terrible relato de aquella noche oscura de 1972, sentada en la sala de mi madre, tomada de la mano de mi esposo. Ella salía de un restaurante cuando aceptó que un hombre y su amigo la llevaran a casa. El hombre la llevó a una carretera oscura a las afueras de la ciudad y la violó, después la dejó sola. Ensangrentada y herida, mi madre caminó hasta su casa, entró en su habitación y se echó a llorar. Esa noche comenzó su infierno. Al día siguiente le confió lo acontecido a su propia madre y ambas fueron a la estación de policía a presentar cargos. Cuando finalmente la vida de mi madre comenzó a regresar a la normalidad, se enteró de que estaba embarazada. Se sentía devastada. Se preguntaba qué dirían los demás. ¿Sería conocida como la chica fácil del pueblo, todo por un crimen que ella no cometió? Me contó que cayó en una profunda depresión. Lloró durante semanas. Más tarde acudió a una clínica abortiva clandestina, siguiendo los consejos de su madre.Su madre la escondió del mundo. Cuando me dio a luz ni siquiera me miró. Pero me dio el regalo más grande que jamás he recibido. Y encima de darme la vida, me regaló una familia adoptiva increíble. Por eso, estoy eternamente agradecida.ReL.
El hombre que dejó su testimonio en Facebook(acreditado por distintas organizaciones provida norteamericanas) no se anda por las ramas: «Esto no va de los derechos de la mujer. Esto va de asesinato. Lo he vivido a través del aborto». Muchas mujeres abortan inducidas, incluso coaccionadas, por los padres del niño, ante la indiferencia de feministas y abortistas. Pero también muchos padres varones asisten impotentes a la muerte de hijos que querrían tener. La ley no les pide su opinión. Y el caso que nos ocupa es uno de los más estremecedores: «Perdí dos gemelos en aras del ´derecho de la mujer´ a abortar. No tuve nada que decir. Sentí a mis hijos en el momento en el que murieron. Fueron asesinados. La que entonces era mi novia lloró durante meses. Ella también los sintió morir. No se dio cuenta de que había ´asesinado´ a dos niños hasta que estaba hecho. Su dolor fue horrendo. Se convirtió en suicida». La noche anterior, hablaron de alternativas. «Yo lloré. Ella lloró. Era una cristiana tibia, creía en Dios en un sentido espiritual, pero no en el Dios de la Biblia. Puse mi mano sobre la suya y luego sobre su vientre, recé y dije: ´Dios mío, guíanos en esta hora negra y confusa.Indícanos la dirección que sólo Tú conoces como la correcta…». Y justo entonces sentimos una patadita. Y luego otra. Y otra. Lloré. Ella lloró. ´Dios nos está hablando, ha respondido a nuestras oraciones´. ´Pero ya tengo cita´, dijo ella. Yo le contesté que eso no significaba nada, que Dios nos había hablado. Yo lo sentía así. Ella lo sentía así también. Por primera vez en su vida… sintió a Dios hablándole a ella».ReL.
Organización feminista Visitación Padilla y Grupo Sociedad Civil, Honduras,presentaron ayer en un hotel capitalino un informe en el que se busca allanar el camino para la realización de matrimonios entre personas del mismo sexo y el aborto. De manera sutil, muchas asociaciones están analizando algunos derechos con la sociedad. E
En 2013 se cumple el centésimo aniversario de la ley británica de la eugenesia. Triste centenario porque fue cuando Occidente introdujo la ligeramente molesta -o sea, execrable- figura del odio al débil. No era una ley abortera, insisto, era una norma que trataba de impedir que pobres, impedidos o poco inteligentes -¿Cómo se mide la inteligencia?- pudieran tener hijos, no fuera ser que la civilizada sociedad del todavía imperio británico tuviera que cuidar de tales excrecencias. Se prohibía a los pobres tener hijos o se los arrebataban para ingresarlos en entidades públicas, esas entidades que prefiguraban los campos de internamiento nazis o el gulag soviético. Figuraban, sobre todo, al señor Mao Tse Tung, el mayor carnicero de la historia, y su política, aún vigente, del hijo único y del abandono y/o sacrificio de niñas, retrasados y desnutridos varios. El conservador Winston Churchill manchó su currículum político con su apoyo a la miserable norma de 1913, ahora centenaria, y Gilbert Chesterton escribió tanto con ella que se acaba de editar en castellano, 
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(ACI/InfoCatólica) Desde la ciudad de Río de Janeiro, el prelado envió una carta titulada «La vida, la fecundidad y la muerte» en donde condena el hecho de violencia contra la Catedral: «Nadie tiene derecho a ultrajarla; nadie tiene derecho a insultar nuestra fe en Dios ni a los feligreses reunidos en la Santa Misa», afirmó.«Han sido jóvenes desquiciados que no creen en la libertad de los demás. Una bomba de tiempo para nuestra democracia si no logramos establecer leyes claras y precisas que propicien la defensa y la promoción de la vida, así como el destierro de la violencia. Son los exponentes de una anticultura de la muerte a quienes debemos denunciar en sus programas «terapéuticos» y «eugenésicos», advirtió Contreras
En Chile, en Nicaragua, en El Salvador, en África, o en países de tradición islámica, Amnistía Internacional es hoy uno de los principales lobbies de la industria del aborto, y presiona a los países para que aprueben leyes abortistas. Pero esto es así desde hace sólo unos pocos años.Cuando la fundó el católico Peter Benenson, el objetivo de Amnistía Internacional era salvar vidas, no facilitar la eliminación de seres humanos. Aún en 2005, en Australia la Iglesia y Amnistía Internacional trabajaron juntos contra la ejecución del australiano Van Tuong Nguyen en Singapur en 2005.
El Papa Francisco acogió a una bebé con anencefalia durante la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud. Sus padres fueron los encargados de presentar las ofrendas y su presencia ofreció un poderoso mensaje contra el aborto en Brasil. Luciendo una camiseta con el lema Pare o Aborto [Detengamos el aborto], el padre llevó a su menina en brazos. La madre llegó con su hijo mayor, un pequeño que llegó dormido a ese momento de la ceremonia. ReligionEnLibertad.

