Todas las terminales propagandísticas del abortismo se han puesto en marcha ante un nuevo caso extremo con el que promover la legalización del crimen en un país donde está prohibido: Belén, la niña chilena de once años embarazada de su padrastro. Su propuesta es, como siempre, matar a quien está por nacer. No habrá entonces ocasión de preguntarle su opinión, pero afortunadamente si es posible recabar la de Kristi Hofferber, cuya vida tiene el mismo origen que Belén. Y lo que dice Kristi es: «Por favor, no matéis, abortándolos, a niños como yo».Quiso saber más. Ella siempre supo que era adoptada. Lo fue desde que era una recién nacida, a los tres días de venir al mundo. Sus padres adoptivos no podían tener hijos y sólo la adoptaron a ella. No consideraban vergonzosa la adopción y nunca se la ocultaron. Y aunque ella sentía deseos de conocer sus orígenes, lo negaba por temor a herir a quienes la habían acogido y le habían ofrecido todo su amor. «Tuve una infancia maravillosa, mis padres me dieron todo lo que necesitaba», cuenta aLifeNews. Pero, como muchos otros adoptados, llegado un momento quiso conocer a su familia biológica. «Intenté hacerlo sin decírselo a mis padres adoptivos, pero no conseguí mucha información y al mismo tiempo sabía que no era correcto, que tenía que ser honesta con mis padres. Así que les pregunté directamente. La respuesta no fue fácil de escuchar». Seis embarazos, una sola niña:Cuando Kristi tenía 13 años, sus padres adoptivos leyeron en el periódico que se estaba celebrando un juicio en los tribunales en el que una mujer denunciaba a su propio padre por años continuados de violación. Los padres adoptivos de Kristi reconocieron en los apellidos y las circunstancias de esa mujer a la madre biológica de Kristi, de la cual tenían algún dato previo.
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Simone Calixto es una madre brasileña que se rehusó a someter a un aborto como le sugirieron los médicos, luego que le diagnosticaran cáncer de mama casi al mismo tiempo de saber que estaba embarazada en Ontario (Canadá). Tras optar por la vida de su pequeña viajó a Brasil en donde completó su tratamiento y tuvo a su bebé. Los médicos canadienses le indicaron a Simone, una doctora de 39 años, que abortara, pues su gestación incrementaba el tamaño del tumor en su pecho debido a las hormonas. 





«Lo alcé, lo abracé, mientras su corazón latía. Lo mantuve cerca de mi corazón, conté sus dedos de los pies y le besé la cabecita» dijo emocionada su mamá, la fotógrafa Lexi Fretz. (
La vicepresidenta del gobierno, Soraya Saenz de Santamaría,
Mercedes Castilla, casada y con 4 hijos, es psicóloga y voluntaria de Red Madre, en Madrid. Es especialista en drogodependencias, pero empezó a trabajar con mujeres tentadas de abortar cuando una chica embarazada con esta decisión apareció en su consulta. «Para mí fue un shock, porque nunca me había encontrado con una situación así. No sabía muy bien cómo hablarle. El sentido común, mis creencias y mi experiencia como madre (en ese momento estaba embarazada de mi tercer hijo) me ayudaron a protegerla contra el aborto». ReL.
Son siete historias, siete ejemplos de supervivencia y lucha. Meses, e incluso años más tarde de que estas madres se plantearan abortar, hoy se reúnen en la iglesia de San Germán de Madrid para que sus bebés sean bautizados. Nunca creyeron que se convertirían en un ejemplo de superación, pero sus progenitores les han demostrado lo contrario. Tuvieron miedo y falta de apoyo. Y, pese a todo, salieron adelante con la ayuda de un grupo de apoyo, la Asociación MasFuturo, que les abrió las puertas y les ayudó con los gastos.